lunes, 22 de febrero de 2016

Diarios en el piso

Encontré un diario tirado en el piso mientras caminaba rumbo a la terminal esta mañana, lo particular del encuentro fue que estaba completo,  alguien lo compró y de pronto dejó de intereasarle y fue y lo tiró por ahí.  Estaba seco, ocurre que hace varios días que no llueve en San Rafael pero bueno no es húmedo como Londres -ponele-, es más bien árido.  Empieza a sentirse alivio cuando llueve un poco, especialmente en verano, ya que la falta de agua también -como la humedad- mata.

El diario, un aburrimiento.  Me sirvió tiempo después, unas horas después, para espantar unas moscas.  Porque está lleno de insectos el barrio, como si a la noche un enjambre de pequeños animalitos voladores buenos para nada, nos impulsara a cuidar el planeta: "che, apaguen la luz".  Y vamos y apagamos la luz, buscando alivio para nosotros, que es como decir el planeta.

Hojas más tarde yo también lo tiré al diario, pero no en el piso sino en un cesto de la basura que hay ahora en varias calles de la ciudad.  Lo tiré ahí, pero no cabía fácilmente y tuve que hacer lugar, porque a esa hora ya estaba bastante apretujada y no había manera que entrara todo un diario completo.  Hice fuerza, un poco y lo dejé.

Seguí caminando, pensando ¿quién lee diarios en papel hoy en día?  Bueno, seguramente mucha gente, tal vez especialmente gente mayor.  Las noticias están en internet,  al alcance de cualquiera y de manera inmediata.  ¿Para qué leer diarios en papel o para qué leer diarios en general?   ¿Para qué levantamos  algo que otro dejó ahí, tirado en el piso?