viernes, 15 de septiembre de 2017

Otra ronda

Estamos listos para otra ronda

Como en política

Pensamos un futuro juntos

Y de pronto cae la mampostería

En la cabeza de un transeúnte

Desesperados gritamos

Pidiendo ayuda

Que vengan los bomberos

Como dice una canción

Pero no bailamos.  No.

Al menos hasta que alguien

Se acerque.

Hay un tipo tirado ahí

Bajo los escombros

Un bloque oprime su cabeza

Sangra y no espanta

Firmado:

Nosotros, los insensibles.

miércoles, 16 de agosto de 2017

Silencio

Imposible concentrarme

Con este ruido en la sien

De fútbol, de sirenas

Mujeres que nadan

Veloces tan fuerte

Quedo rezagado, lo usual.

Coincido con el relator

Que sea mentira lo que dicen de mi

En los diarios, aquellos.

jueves, 20 de julio de 2017

Elecciones

Si el termo revienta

Damos rienda suelta

A la carcajada.

Hoy fue un día de esos

En que deseas que se abra la tierra

Y te trague de un bocado

Así la novedad

Del olvido pasa

Urgente

Como pasa pronto

Una elección a concejal.

martes, 13 de junio de 2017

Poema (1)

A propósito del día del Escritor.

Salir corriendo
como una nube 
envuelta en llamas 
que se apaga.

Dejar un sentimiento 
borrarlo del mapa 
secarlo 
humedecerlo 
con una lluvia 
de sonidos 
que envuelven 
adormecen 
estremecen.

Volar en mil direcciones 
todas estériles
muertas de antes
cuando empezó
la ruina
de quien salvó la vida.

Sin saber dónde 
tocar 
dónde empezar 
o finalizar y dejar 
en pausa 
la suerte de librarse 
del pisado pasado 
urgente, tremendo
ausente, final.

jueves, 18 de mayo de 2017

Cruzar

Crucé la calle y toqué timbre.  

Abrió la puerta de inmediato, tal vez​ esperando encontrar la mujer de su vida, pero lo que había era simplemente yo.  Lo puse al corriente acerca del pedido que vamos a preparar juntos. Ahora le decimos pedidos porque hasta no tener la aprobación del cliente no estamos libres de una cancelación​, nos movemos con absoluta reserva.

Cierta vez sucedió que empezamos a preparar un envío a Europa y se canceló minutos antes de embarcar. Amargamente perdimos en ese instante millones de dólares como si nada.  Fue un aprendizaje duro, que jamás olvidaré.   Los buenos aprendizajes lo son. 

Duros.

Sirvió para unirnos más aquel día.  A partir de entonces solo hacíamos algo si estábamos seguros que el colega estaba al corriente y tomados​ los recaudos necesarios. Ya nunca volvimos a equivocarnos tanto. Pero la lección la aprendimos de una vez y para siempre. A quién le resulta divertido​ poner en riesgo su casa.  En aquella oportunidad lo nuestro se volvió deuda permanente y la hipoteca se nos vino encima. No recuerdo haber atravesado por una situación de tanto estrés como aquel día. 

Pero ahora, mientras recuerdo estas cosas, veo la luz de un móvil policial en la calle.

Me dicen que han secuestrado un vecino, piden rescate y los familiares lo primero que hacen es llamar a la policía que, como era su deber, atendió el llamado.  Los secuestradores habían sido claros: se mete la ley, él muere.

Entonces, la sirena y un alboroto de gente nunca visto a esta hora del día y mi temor era que los vecinos vinieran a casa a preguntar cosas porque cada vez que hubo revuelo en el barrio, me vinieron a buscar.  Parece que me tienen entre ceja y ceja. En la policía debe haber un registro a mi nombre que dice las veces que crucé un semáforo en rojo y cosas así. Lo sospecho por la cara de reproche del agente aquella vez que nos cruzamos en la delegación policial.  Hay registros de mi conducta por todos lados, ya no se qué pensar. 

Debo actuar como si nada,  de lo contrario la paranoia se vuelve insoportable y paso a la inacción total. Me vuelvo una persona apática y solitaria, no contesto los llamados o los emails y cualquier extraño me horroriza.

Es un día gris. Los vecinos ya están en calma. Ahora deben estar despidiendo los restos, contando a sus amigos y familiares cómo descubrieron este perfil delictivo.

Pero yo, apenas si crucé la calle aquel día.

lunes, 13 de febrero de 2017

Mini relato

Llegando a casa empecé a tomar notas acerca de lo sucedido en el trabajo, donde unas niñas se encargaron de hacerme la mañana un completo desastre.

Su padre se bajó del auto a preguntar por unas calles que no encontraba pero a los pocos minutos detrás de él, llegaron las chicas sedientas pidiendo agua o algo fresco para beber y yo, que nada tenía a mano pero deseaba complacerlas, busqué de inmediato la botella de agua del jefe que había dejado temprano en la heladera, y a pesar de saber que sería motivo para un reto después, me dispuse a servirles un vaso a las pobres niñas.

Cuando estaba bebiendo, una de ellas, si mal no recuerdo la mayor, lanzó un grito espantoso que hizo que todos girásemos a mirar: había un insecto en la botella, de un tamaño lo suficientemente grande como para hacer inexplicable su aparición ahí dentro.

El asombro dió paso al asco. Beber ese agua era un asco.

sábado, 12 de noviembre de 2016

Cero ganas

Cerró Twitterfeed, el servicio de actualización automática de tus redes sociales a partir del contenido que publicas en tus blogs.  Ahora recomiendan usar dlvr.it o algo así, para seguir compartiendo,  de manera que lo que aquí se diga, ya no se publicará en mi twitter como hasta ahora sino que debería hacerlo manualmente o pasarme al nuevo proveedor del servicio.  Pero no tengo ganas.

Creo que eso de que se republique automáticamente ha atentado contra mis ganas de escribir.  El hecho de saber que aquello que diga será replicado inmediatamente entre mis contactos, aún cuando ellos no quieran ni saber de eso me ha jugado en contra.  Me parece que quien debe ocuparse de difundir lo que aquí se lee, es otra persona, exactamente el lector.
Igual, como estas cosas no están del todo claras aún y el cierre de twitterfeed es muy reciente, más precisamente el pasado 31 de octubre, voy a probar al publicar esta entrada y comprobar si se realiza la republicación automática en twitter del enlace como ocurría hasta ahora.

También les cuento que quise entrar para eliminar la conexión, pero han cerrado el login, de manera que es imposible.
Ojalá se venga una nueva época de escribir, no creo que el motivo de mi silencio tenga que ver directamente con esto, pero quién sabe, tal vez se renueven mis ganas ahora que escribo sólo para mí, sólo para quien se encuentre de pronto con este blog y tenga ganas de seguirlo por sus propios medios.