lunes, 13 de febrero de 2017

Mini relato

Llegando a casa empecé a tomar notas acerca de lo sucedido en el trabajo, donde unas niñas se encargaron de hacerme la mañana un completo desastre.

Su padre se bajó del auto a preguntar por unas calles que no encontraba pero a los pocos minutos detrás de él, llegaron las chicas sedientas pidiendo agua o algo fresco para beber y yo, que nada tenía a mano pero deseaba complacerlas, busqué de inmediato la botella de agua del jefe que había dejado temprano en la heladera, y a pesar de saber que sería motivo para un reto después, me dispuse a servirles un vaso a las pobres niñas.

Cuando estaba bebiendo, una de ellas, si mal no recuerdo la mayor, lanzó un grito espantoso que hizo que todos girásemos a mirar: había un insecto en la botella, de un tamaño lo suficientemente grande como para hacer inexplicable su aparición ahí dentro.

El asombro dió paso al asco. Beber ese agua era un asco.