sábado, 30 de octubre de 2010

Animación con Software Libre

Vean qué interesante esta película hecha íntegramente con herramientas de Software Libre

Dice Tec Ob: "Lo repetiré para los incrédulos: Todo, absolutamente todo en esta pequeña película de fantasía animada se ha realizado con software libre como Blender, GIMP, Inkscape y similares, programación de scripts en Python y todo ello bajo Linux, por supuesto."


Via Tecnología Obsoleta

lunes, 25 de octubre de 2010

Rufino lanzado (X)

La dueña de la pensión era doña Rosa, una mujer de unos sesenta años bien predispuesta a las tareas de la casa y a mantener el orden en todo su rebaño, en sus alrededores tenía que circular aire fresco o se volvía loca. Empezaba a abrir ventanas bien temprano en la mañana y a regar a diestra y siniestra multiplicando la humedad del verano llegado el mediodía.

Sus flores eran su pasatiempo favorito, las regaba constantemente mientras fumaba unos largos cigarrillos rubios que le traían importados. Lo veía con frecuencia a Rufino y no entendía qué hacía un muchacho del campo en esta ciudad; él venía del campo, lo sabían todos. Y muchas veces se preguntaban por qué se le habría ocurrido venir a la ciudad, en busca de qué estaba él aquí. Si no sabía moverse independiente, todo le costaba el doble que sus compañeros de pensión a quienes molestaba con preguntas y toda clase de demoras. Ella lo ayudaba en cuanto podía, a cambio le pedía favores sencillos como pagar una que otra factura de servicio o quehaceres domésticos que no costaba mucho trabajo aprender y hacerlos bien hechos.

Esa mañana era su cumpleaños y su humor estaba particularmente tremebundo. Empezó abriendo ventanas como todos los días, y se encontró una noticia escalofriante en la portada del diario que acababan de traer a la pensión: MUERTE EN EL BARRIO DE DOÑA ROSA, decía el titular y seguramente sería en su barrio porque así lo conocían todos, todavía. ¡Pero por qué la mencionan a ella, no ven que ensucian la reputación de la pensión y espantan los clientes malditos brujos de porquería! -Insultaba por la ventana.

Rufino se despertó con los gritos de la mujer, y se levantó corriendo a preguntar por la ventana qué estaba pasando. Corrió a vestirse porque quería bajar ya a desayunar con cualquier excusa y enterarse de todo. En la pensión las verdades corrían después de las doce, no esperaría tanto y quería saber de la mismísima boca de doña Rosa, puteando y todo como estaba, qué carajo estaba sucediendo en el barrio.

jueves, 21 de octubre de 2010

Rufino lanzado (XIX)

Regresó a casa, y se fue a duchar. En el baño cantaba alguna canción aprendida ahora que vivía cerca de todo. La radio en la pensión estaba todo el tiempo encendida, todo el tiempo en alto volumen, nadie quería bajarle ni cambiar de estación. Siempre se escuchaba bien y era del gusto de todos.

Cantaba mientras abría la ducha, y empezaba a desvestirse. El agua caliente era algo que había empezado a disfrutar por la facilidad con que disponía de ella. En su casa del campo había que luchar para bañarse en invierno con agua fría, o apenas tibia con algunas brasas bajo el lavador y después tirarla lentamente sobre la cabeza y comprobar que no era suficiente, que seguía muy fría, y que mientras más se demoraba más frío pasaba. Ahora en cambio, a bañarse lento, a disfrutar y a cantar. Esa era su tarea.

Llevaba encima un reloj. Miró la hora y se sumergió en la bañera llena de agua, con una sola meditación dándole vueltas en la cabeza. ¿Cómo hacían para calentar el agua así, y que durara tanto tiempo? Se miraba en el agua. Sus manos empezaban a ablandarse y el perfume de jabones llenaba todo el recinto, también eso era extraño para él. Su mirada recorría las paredes del lugar, y cerraba los ojos agradecido por tantos bienes inesperados, tanta alegría que reventaba en sus poros, por todo el cuerpo. ¡Cuando le contara a su madre y a sus amigos del campo! Bueno, más bien a sus amigos, porque lo que era a su madre mejor ni acordarse. Mejor ni pensar, porque le venía una sensación de ruptura, de agonía, de depresión. Ella era la única culpable a fin de cuentas que él estuviera hoy aquí, y a fin de cuentas estaba contento. De no haber sido por ella y sus amonestaciones absurdas, sus retos estúpidos, y su instinto dominador, quizás él estaría todavía sufriendo las inclemencias de aquella casa, y lo que es peor, a su padre.

Alguien golpea la puerta. Rufino se seca la cara y entreabre la puerta ocultando apenas su desnudez con las manos.

viernes, 15 de octubre de 2010

Posicionamiento en Buscadores

Esta semana estuve trabajando en Facebook y Twitter, taladrando a mis contactos muchas de las veces, con la novedad que estoy trabajando en SEO para algunas empresas.

Esta actividad que ha surgido con el boom de internet este último tiempo, tiene en las redes sociales un gran aliado. El botón "Me gusta" difunde la noticia entre toda nuestra red de amigos y los comentarios de los lectores añade riqueza al contenido. Las páginas de internet institucionales tienen muy pocas visitas, los empresarios lo saben. Difícilmente uno recuerda las sugerencias de "visitá nuestra página" que vemos en televisión o en otros medios ya sean gráficos o radiales.

Las redes sociales se están creando ahora mismo. Somos los usuarios de internet quienes creamos contenido, producimos la noticia, mostramos fotografías, videos y texto de una manera singular y desmesurada. El enlace llega ahora en nuestro timeline de Facebook o Twitter y si nos interesa estamos a un click de visitar la página.

S.E.O. o Search Engine Optimization equivale a Posicionamiento en Buscadores que es el trabajo de hacer que lo tuyo llegue a tu público objetivo. Utilizando el medio que sea dentro de internet. Y hacerlo de manera divertida, útil, sencilla y atractiva.


Alejandro

miércoles, 13 de octubre de 2010

Rufino lanzado (VIII)

Subió las escaleras dando saltitos y naturalmente llegó cansado.  Golpeó la puerta y pasó.  Entró con suavidad, caminando despacio como mirando fantasmas por todos lados.  Esos fantasmas que salen a veces en medio de la nada cuando uno menos lo espera.  Ahi estaban sus seres admirados.  Las fotos en la pared recordaban otros años, otras galerías.  Él, los conocía a todos.  Había escuchado allá en el campo, hablar de todos ellos y les tenía un especial afecto.  Como se conocen y se aprecian aquellos seres que idealizamos y nunca tenemos al lado nuestro gritándonos porque tiramos una taza de café o nos olvidamos el diario en la vereda todo desarmado.

Se sentó a esperar.  Era natural que eso ocurra en una oficina tan concurrida como esta.  Él ya lo sabía, estaba acostumbrándose al trato indiferente y lejano de la gran ciudad.  Había en el escritorio una computadora, que le daba la espalda.  Quería acercarse conversar con ella, tocarla, aprender de ella, pero la secretaria lo miraba fíjamente y lo intimidaba, claro.

Cuando se animó a preguntar, consultó por el último ejemplar de la revista que publicaban.  Quería comprarla en los kioscos de revistas pero estaban agotadas.  Se deprimió de pronto por su falta de simpatía para tratar a la gente.  Y esto no era atribuible a su vida campestre versus su vida en la ciudad, simplemente las chicas rubias lo intimidaban, lo hacían volverse para adentro, buscar quién sabe qué cosa dentro de su camisa pero por dentro, donde hay nada la mayor de las veces.

Notó la impaciencia del ambiente y preguntó.  Acá también se han agotado, además no venden, -le comunicaron rápidamente- y Rufino corrió hacia la puerta volviendo a detenerse en las fotografías de la pared, de todos sus ídolos del deporte que había seguido en cada partido allá en el campo.  Allá donde la pelota rueda igual que en todos lados y normalmente se pincha con los mismos alambres olvidados.

Su consuelo era esperar al próximo número, revisar su dinero en el bolsillo y ahorrar para el próximo mes.  Esperar agazapado frente al kiosco a que una copia fresca de la última edición apareciera y le mostrara todos sus ídolos haciendo goles, cabeceando enloquecidos y fuertes,  festejando un gol, una victoria que seguramente ya es vieja.