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Mostrando las entradas de 2011

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Tommy escribió un comentario áspero, de marcado contenido político, confiando que armaría un buen revuelo y se convertiría en un disparador de mensajes punzantes y polémicos pero a esta hora de la noche no le importaba en absoluto. Terminó su trago -un whisky importado con hielo- y se fue a dormir, sereno como un angelito. A la mañana siguiente, sin perder un segundo encendió su computadora para ver en qué estaba la conversación.  Sentía nervios y mucha ansiedad por contestar cualquier barbaridad que hubieran dicho sobre ese estilo suyo, tan  políticamente incorrecto .  Encendió un cigarrillo y mientras el ordenador se ponía en marcha fue a mojarse la cara y despabilarse un poco.  Su computadora estaba lista, sólo había que hacer login en el menú principal del navegador. Sin embargo, algo había ocurrido con su usuario y contraseña: no funcionaban.  Tal vez habían hackeado su cuenta de internet y ahora tendría que lidiar con un engorroso tramiterío de recu...

Mi trabajo

La línea de producción está colapsada.  Hay mucho inventario por revisar, mucho catálogo por chequear, y nadie quiere hacer nada.  Es un bajón trabajar aquí, todos los compañeros tienen una cara que mejor ni te cuento.  Están haciendo campaña para desbancar al gerente porque -ya lo saben- se lo pasa en su oficina mirando páginas de internet y no toma decisiones, no arma reuniones, no hace una mierda.  Lo miro absorto cada vez que me llama a su escritorio, por alguna pregunta que termina en nada,  él distraído, yo pidiéndole un cafe a la secretaria que me hace un guiño cómplice y me lo trae con scons que ella misma prepara. Me recuesto -prácticamente- en el sillón de la oficina del jefe, mirando a mi alrededor el decorado, las ventanas, ese sujeto ahí enceguecido por la pantalla del monitor, yendo de aquí para allá en páginas absurdas, y todo el tiempo ignorándome por completo.  Aprovecho la comodidad de su oficina, el calor de este lunes lunático y la som...

Parque de diversiones

El presidente del club inauguró un parque de diversiones para mil personas en la manzana lindera y fue una fiesta para los vecinos.  Se agolparon en la entrada desesperados por ingresar y a mí, que ni me gustan los juegos, me regalaron accesos libres para ir con mis amigos.  Fuimos todos juntos a festejar la flamante inauguración de esta ampliación del querido club de barrio. -En fútbol andamos regular -dijo el presidente en su discurso, y la gente lo abucheó por un momento, pero redobló su promesa de levantar en lo futbolístico para el próximo año, y uno de los objetivos de la reciente apertura del parque de diversiones es juntar fondos para repatriar algunos valores que están jugando en el fútbol trasandino con importante éxito.  Del semillero del club han salido algunas figuras notables que hoy son noticia en todo el mundo.  Uno de ellos asesinó al referee que le cobró mal un penal, pero eso es otra historia, y desde luego no es la más alegre de recordar. El p...

El palo correcto

Ya era tiempo de dejar de preguntarse por las cosas.    Eso no conducía a nada y era sólo otra mierda.    Stephen King, «La Larga Marcha» El caddie me avisa que la pelota cayó al agua en el último golpe.  Yo lo miro incrédulo pero el público parece darle la razón porque murmura algo que no alcanzo a escuchar, desde aquí donde estoy, con el viento en mi cabeza y el ruido en los árboles.  Me inclino a recoger el tee, lo miro a los ojos y le devuelvo el palo.  Usé un hierro 3 para salir en este hoyo.  La gente avanza.  Nosotros, demorados, estudiamos la situación y anotamos las condiciones del tiempo para la salida de mañana.  El premio consiste en un viaje, me anoté de inmediato sin importar lo mucho que hacía que no practicaba. Mi turno se demora por los jugadores que nos anteceden, situación que invariablemente me pone nervioso.  El canto de los pájaros ahora, se vuelve molesto.  Quiero silencio, silencio absoluto. ...

Fachada de club

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Doble vía

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Corsa

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Un sistema operativo singular

Hace unos años, aproximadamente 5, no recuerdo exactamente, tuve la oportunidad de instalar un Linux From Scratch , (Linux Desde Cero) que es un sistema operativo basado en Linux que se arma siguiendo precisas instrucciones de un libro que se publica on-line. Lo novedoso es que nada se instala de manera compilada, o siquiera con un administrador de paquetes sino que cada paquete que va a construir el Sistema Operativo hay que descargarlo, compilarlo y enlazarlo.  En primer lugar, se construye un sistema anfitrión el cual se utiliza para ir desarrollando el sistema definitivo.  Cuando digo desarrollando, me refiero a descargar, compilar, poner en funcionamiento.   Una vez que se ha terminado de armar el sistema definitivo, se borra el sistema anfitrión y ya se pueden seguir instalando nuevos programas desde el sistema recién iniciado. La experiencia fue increíble.  Alguna vez había imaginado o soñado llegar a entender como funcionaban en sus aspectos internos...

Silencio

El muchacho a mi derecha permaneció de pie todo el tiempo que duró la operación, hasta que el cirujano terminó de dar la última puntada.  Sin embargo, su impaciencia era cada vez más notoria, ya no disimulaba una gota. Yo aguardaba en silencio observando fijamente el indicador de las pulsaciones, que no fuera a dejar de marcar «normal».   Me escapé más tarde con la enfermera en jefe. García Be

Rufino lanzado (XVIII)

Una película de ciencia ficción -se dice Rufino-, buscando imágenes familiares pero eso que ve lo deja enmudecido, parece descubrir un mundo nuevo a cada minuto, una realidad totalmente diferente.  Ve pantallas de computadora reales o virtuales donde los actores mueven hilos, corren cortinas, abren puertas, cierran ventanas, y toda clase de operaciones de la vida diaria que jamás ha visto a su alrededor. Pero en el cine todo es posible, él lo sabe y aún así está maravillado y quiere salir cuanto antes a contar esta novedad, a compartirla con alguien a ver si también lo conmueve de pronto.  Si: de pronto se corta la película, se enciende la luz y los pocos espectadores comienzan a hacer ruido, a quejarse.  Se asoma un acomodador y dice que ya vuelve, que ha habido un pequeño corte de luz y que el generador no alcanza para proyectar el filme pero que en unos minutos todo vuelve a la normalidad.   Rufino abre su paquete de pochoclos y se entretiene mirando alrededor, ...

Espacio

La secretaria me invita a pasar gentilmente y yo acepto.  Tengo reunión con un compañero de secundaria y tenemos mucho de qué hablar, pues hemos estado distanciados mucho tiempo pero aun así, espero confiado que el reencuentro sea agradable. La oficina tiene ese perfume a limón característico que invade la razón y abruma el sentido del olfato.  A los pocos minutos comienzo a sentirme agobiado, fastidiado y ya quiero abandonar la espera porque todo se vuelve misterioso, ya no se qué hago aquí.  Pero reservo una cuota de alegría y entusiasmo que se sobrepone a las ganas de escapar o explotar a los gritos en un intento de resolver mis problemas de manera primitiva y brutal. Me llena la garganta el nombre desconocido de una planta carnívora que decora la sala y digo:  -¡PLANTA! García Be

Cookies

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Rufino lanzado (XVII)

Rufino escuchaba de la habitación contigua algunas voces y carcajadas, subidas de tono.  También la música fuerte y las voces lo llevaban de paseo por la ciudad alimentando su imaginación con toda clase de imágenes y sabores que todavía le eran desconocidos.  Seguía firme en su determinación de aprender computación en la gran ciudad pero llegó y se fue desayunando de un montón de cosas que ni siquiera hubiera sospechado en el más remoto de sus sueños.  De eso estaban hechos sus días.  Todos. Aprendizaje, recorridas por las calles del centro, los ojos dilatados  y entusiasmados siempre.  Había que ver su desconcierto a cada paso.  Todo llamaba su atención, se dispersaba en cada paso que daba... Siempre había algo más interesante para ver o para hacer.  ¿Leer diarios como antes lo hacían sus padres, sentados en casa tomando unos mates?  No.  Imposible.  Ahora todo corría a la velocidad de la luz, las noticias, los chismes, las eufó...

Es lo que hay

El muchacho a mi izquierda agita su pie en señal de impaciencia.  Me mira de reojo, puedo notar su inquietud, su rechazo.  Es mejor que espere, que siga esperando -pienso- otro buen rato, a él y a mí nos vendría bien otra cosa, pero no hay.   Carraspea la garganta seca por el frío, se muerde las uñas con sus otras uñas y sonríe mintiendo a todos ahí que se creen la mentira de que le queda tiempo. Ahí aparece el titular de esta Asociación.  Me mira directo a los ojos y me saluda.  El muchacho se levanta y se dirige rápidamente ejerciendo su derecho y me deja sólo, ahora si entiendo la rapidez de su mirada y su enojo.  Tiene suerte, lo van a atender primero -me digo- y sigo hojeando la revista que había sobre la mesita.  Ahora soy yo quien mira de reojo, a mi derecha, a mi izquierda, buscando también que los minutos pasen más rápido.  Tal vez, ya quiero irme. Resignación viejo, el ambiente del fútbol es así.  Es lo que hay. García B...

Sudor y frío

Sólo necesitaba comprar un cigarrillo en el kiosco de la esquina, y así hizo.  Aspiró hasta llenarse los pulmones como si fuera la última pitada del condenado, mirando el cielo diáfano y el entorno otoñal, que lo desafiaba a seguir caminando hasta encontrarse con alguien.  El día se prestaba para la conversación, para la charla animada con quien sea, de cualquier cosa, hasta de bueyes perdidos, que por esta zona no había siquiera uno para conocerlos siquiera. Sin embargo, esta vez no tuvo suerte.  Siguió caminando alrededor de la cuadra, se terminó su cigarrillo, y se encontró con un perro que daba vueltas extrañamente sobre sí mismo, como atontado y perdido, sin saber qué hacer.  Otro perro, más grande, se dispuso a atacar.  Aquel gritaba dando aullidos desesperado arrinconado en el piso por el otro que abría  las fauces más grandes demostrando que no estaba para bromas, que la cosa iba en serio, que acá era el final de todo.  Una vecina s...

Bajo el cuadro

Llegaron después de mi, pero lograron entrar primero a la cita.  Guardé silencio todo el tiempo hasta que llegó mi turno, lógicamente, no era mi intención perturbar la reunión. Hablaron por más de dos horas, agitadamente, sobre políticos y candidaturas, bajo una lámina de Monet que languidecía sobre la pared color pastel.  Mi número era el siete.  Todo un número.  Sin embargo, pensé, debería haberme tocado "último" que era el más adecuado. Hicieron silencio.  Agradecí mentalmente,  su voz chillona era insoportable.  Un tumulto de gente hacía menos ruido.  La impresora matriz de puntos en la sala contigua comenzó su trabajo, ruidoso y circular, que me transportaba a otros tiempos de ilusiones y  rechazos, de franquezas y rupturas. Escuchaba en silencio, inmutable y sereno frente al cuadro de Monet. García Be

En el camino

El chofer del camión se estremece después de atravesar la bajada del río, pensando hubiera sido malo quedarse atascado en el agua, como le ocurrió aquella vez que lo rescataron varios cientos de metros aguas abajo milagrosamente.  Ahora mira la estampita de la Virgen, se persigna agradecido y sigue su camino recordando amablemente a su jefe, que le había dicho, ¡vamos, al camión, con todo y melones, que en el camino se acomoda la carga!  Más adelante, un cartel declara la proximidad de su destino: 100 kilómetros de puro asfalto sinuoso y en subida.  Sólo 100 kilómetros y volverá a ver a su familia. Su hijo menor está dando las primeras batallas en la ruta.  Ya se anima a manejar, con él al lado, pero algún día será su reemplazo natural.  Va a heredarle todo su prestigio al mando del vehículo, quiere enseñarle todos los trucos y mostrarle todos los atajos, las ventajas y desventajas de este trabajo sucio a veces, y grato algunas otras, las menos. En todo es r...

El Amigo

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García Be

Rufino lanzado (XVI)

Serenamente recostado en su habitación Rufino estudia un manual de instrucciones del último aparatito que compró.  Un GPS.  ¡Para qué habría de necesitar semejante artefacto este muchacho!  Lo vio en vidriera y sin pensarlo sacó su billetera y entregó el dinero necesario.  Se fue a su habitación como un niño chico con juguete distinto.  Distinto y nuevo.  Cero kilómetro.  Eso le falta, un cero kilómetro, o un usado o algo en qué moverse y con qué perderse.  Camina la ciudad y su nuevo orientador le resulta prácticamente inútil.  Conoce todas las bocacalles, todos los atajos, todas las veredas y los nombres de las calles ya le resultan familiar. Sin embargo, en la soledad de su cuarto estudia el manual que le promete divertidas aventuras y encuentros inesperados, tal como el lo soñó alguna vez. Observa por la ventana de su habitación intentando divisar algún satélite de los que se vale su GPS pero le resulta difícil.  En su pueblo el ci...