Refactorización de la Aplicación para Academias
Son las seis y media de la tarde de un lunes cualquiera en marzo. En el hall de entrada se cruzan los alumnos que salen del nivel inicial con los que entran a conversación. En el mostrador, dos madres esperan para pagar la cuota, un padre consulta por el descuento de hermanos del chico que empieza este año y el teléfono de recepción no para de sonar. En ese preciso instante, la persona que atiende no necesita una obra de arte conceptual. Necesita algo mucho más valioso y difícil de encontrar: que la computadora no se cuelgue , que al poner las primeras tres letras del apellido aparezca la ficha al instante y que el cálculo de la cuota con el recargo y el descuento por hermanos sea exacto, sin rodeos ni planillas infinitas de Excel. Quienes leen este blog desde sus inicios allá por 2009 saben que suelo repartirme entre relatos de ficción y notas sobre desarrollo de software. Hoy esos dos mundos se tocan en un punto muy concreto: cómo ...