Cambiar la frecuencia
Está muy bien ser agradecido. Hoy, por ejemplo, cuando venía en el micro sentí precisamente eso: la gratitud profunda de estar bien, con buena salud, más allá de las amenazas que siempre andan dando vueltas por ahí. En medio de las rutinas y las paranoias habituales, reconocerse entero es casi un milagro cotidiano. Me acordaba de lo que me sucedió ayer, cuando fui al barrio en busca de semillas gateras y finalmente encontré lo que andaba buscando: una conexión sincera y amable. Porque una vez que eso pasa, cuando sucede esa chispa simple entre dos personas, el momento nos advierte de lo que somos capaces también, y está bueno que suceda. La posibilidad de hundirnos en la mirada del otro, de escuchar con atención sin importar lo que tenemos para decir ni estar preparando la respuesta de antemano; ser capaces de esperar el momento sin asustarnos y salir huyendo. No hay peligro real, pero la mente siempre en alerta pretende que uno está amenazado todo el tiempo. Es el cere...