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Mostrando las entradas de noviembre, 2020

Tarde sombría

 Cuando aparece un colectivo por esa esquina, pienso en mi madre que debe estar recuperándose de su caída esta semana, en casa, lo mejor que puede en compañía del viejo que a veces no es la mejor compañía, digamos todo.  Y digo que el colectivo me la recuerda porque siempre me hablaba de sus mañanas de recorrer el camino de casa al trabajo en micro aquí en la recordada Mendoza de aquellos años, donde ella y sus hermanas hacían lo imposible por llevar el pan a casa cuando más hacía falta.  Y esos detalles quedan en la memoria de cualquier hijo que se precie.   Esta interrupción momentánea de la conexión a internet, hace que la escritura por momentos se vuelva incompleta, difícil, ya que escribo directamente aquí, en la nube.  Los cambios se van guardando a cada minuto y cuando no tenés conexión, se vuelve lenta, torpe y cuanto sinónimo de torpe quieras utilizar, no es agradable ni fácil hacerlo.  Justo en este momento, se cayó internet quizás por el bar...

Desconectados

 Agradecido, dicen que debe uno vivir, ya que por ejemplo, tiene internet.  Cuando se cae la conexión por una tormenta que rompe los cables, por fin entendemos lo duro que puede ser carecer de este vital servicio por estos días en los cuales cualquier interrupción de lo que venimos haciendo en la nueva red de comunicaciones nos provoca.  Estamos ávidos de conectarnos diariamente, ni nos damos cuenta cuánto lo necesitamos y cuánto provecho sacamos de esto.  Sin embargo a veces una pausa es bienvenida, un alejarse es necesario.  No estamos hechos para estar conectados las 24 horas, aprendamos esto, no podemos estar tanto tiempo dependiendo de un teléfono o de una computadora conectadas a internet.  Tenemos también que valorar esos minutos, esas horas en las que nuestra mente mira la vida fuera de una conexión a internet y nos conectamos con otras personas en la conversación cara a cara, y surgen cosas que también enriquecen nuestra vida, como la poesía y la b...

Suerte que estás vos

 La vida te está sonriendo, es una sonrisa pícara y hasta maliciosa te diría que te invita a ir por más, a buscar donde nadie lo hace, a cometer algunas tonterías, a recordar viejos tiempos y a darlo todo.  Darlo todo como la canción de Fito, y dar lo que tenés a mano y sabés que hace falta. Recorrimos ayer una feria de ropa americana, ahí donde uno puede buscar entre saldos y viejos retazos alguna prenda que le sienta bien, que sea de su agrado y pagar poco, en lo posible regateando incluso, un módico precio que de otro modo no conseguiríamos.  No encontré nada a mi gusto de manera que volví a casa con la única bermuda que había conseguido esa mañana en una tienda de verdad, de esas que te venden productos nuevos y por lo general caros.  Pero contento porque se vienen terribles calores en esta Mendoza linda, y uno tiene que andar más bien desabrigado aunque por motivos laborales tenga que usar ropa y calzado extremadamente pesado y abrigado.  Sí, estamos pensan...