Chicle
-Tené cuidado hermano, mucho cuidado -dijo Esteban mientras acomodaba el cuello del buzo del muchacho que estaba a punto de subir al colectivo. Este llevaba las herramientas para su trabajo de albañil en una caja de metal en la que tenía todo lo necesario para terminar lo que había comenzado hacía ya 3 meses. Su hermano lo cuidaba siempre, y le hacía recomendaciones como de madre. Es que se llevaban varios años y el mayor siempre había hecho las veces de padre y madre a la vez y él lo dejaba hacer, acostumbrado al buen trato y a su cariño. Arriba del colectivo recibió varias llamadas entre ellas, la de su propio hermano, apenas habían transcurrido 30 minutos y ya estaba preguntándole como estaba, si iba todo bien. -Si, está todo bien, quedate tranquilo -dijo él, acalorado pensando qué pesado mi hermano, que me llama todo el tiempo. Ya es bastante con que me pague el pasaje, y me vaya a buscar a la vuelta a la terminal. ¿Acaso también él estaría detrás de este...