Relatar, nada.
Se dijo en la oficina que hacía calor y que había que prender el aire acondicionado, de todos modos estamos preparados para lo peor. Hoy, tendremos viento zonda de manera que lo que se viene es aleccionador, para algunos. Tendremos que mirar hacia adelante otra no queda. Después, mirar hacia el pasado y sentir que lo que hicimos tuvo algún sentido quizás oculto, quizás extraño. Llegó enojado, con el ceño fruncido y lo peor es que ni sabe que está enojado. Lo oculta para sí y para los demás, evita tomar contacto con esas emociones no quiere reconocerlo, oculta su rostro para que los demás no se enojen. ¡Pero que se enojen! Que no se disgusten. ¡Pero que se disgusten! Toda su vida pretendió ser alguien que no era dejando de lado sus verdaderas intenciones, sus gustos, lo que pensaba. Y así, en una actitud temeraria, volcaba sus frustraciones en cada relación, en cada vínculo que se acercaba. Estaban ya convencidos que de pe...