Alto vuelo
Escribir en esta burda computadora, puede ser la salvación, así lo creía yo y después de muchos años he llegado a la conclusión que no es otra cosa que una fantasía ridícula que no tiene razón alguna, que además como ya sabemos, me conducirá a la nada misma. Como si fuera el único lugar al que puedo ir, me dejo llevar dócil y bueno, tranquilo y manso. Total, a quién le importa, de qué manera puedo revertir eso, si ya está decidido con antelación por alguien a quien supuestamente le debo cosas, porque de eso se trata el destino de alguna manera, también. Esa entidad oscura y siniestra a quien le damos demasiada importancia tal vez, pero que está ahí para recordarnos que somos hojarasca y que nos lleva a donde quiere, queramos o no. Y nos vamos acostumbrando, lenta e inexorablemente, a ser eso que el tipo tiene previsto para nosotros, como quien no quiere la cosa, y nos vamos acostumbrando -decía-, a que las cosas se salgan de pronto de su cauce y vayan para ...