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Mostrando las entradas de julio, 2010

Sumisión

Tocó el timbre, y a mí me tocó atender con el teléfono en la mano. Ella también venía contestando un mensaje o algo así y me sorprendió ver su rostro malhumorado, desencajado y tembloroso. ¿Qué noticia habrá recibido, qué le dijeron que tenía esa expresión de espanto? Yo, consuelo podría darle. Estoy acostumbrado desde que aquí en casa las desgracias se vienen sucediendo muy a menudo, ya es un escándalo. Mi preocupación mayor es que ella sufra por algo que se podría evitar y no lo hago por ignorancia, o porque ella es muy reservada y capaz de mentirme antes de pedir ayuda... Me quedé estupefacto, enseguida cambió su humor, pasó de un momento a otro a saltar de alegría y su felicidad era tan increíble como su tormento. No lo podía creer, entonces le pregunté: -¿Me voy a morir? García Be

Asiento

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García Be

Varonil

Venía bajando la avenida cuando lo vi a pie, parado en una esquina esperando para cruzar y las ganas de estamparle una cachetada en todo el cuello y la cara fueron abrumadoras. Yo circulaba en moto claro, y pensé que sería bonito darle una buena bofetada que sumada a la velocidad de la moto sonaría perfecta, hermosa, clarísima, con inusitada fuerza. Me contuve y seguí de largo. Pero en la otra esquina el semáforo estaba en rojo. Ahí me di cuenta que habría sido un error porque al frenar en ese semáforo de cuatro manos, seguramente lo tendría a mis espaldas buscando una explicación o peor, queriendo pegarme a mí. Frené. Miré por el retrovisor y lo vi que venía igualmente hacia mi, corriendo hecho una furia. Juro que no lo conocía, es hasta el día de hoy que desconozco el motivo por el cual quiso venir a increparme lo cierto es que dieron el verde y fue muy facil acelerar y huir rápidamente del lugar. Tal vez, no tenía esa intención, tal vez fue pura imaginación mía, pero reconoz...

Feliz

Fue un encuentro casual, lleno de emoción y alegría. Nos habíamos visto por última vez hacía ya un año, pero en aquel encuentro nos abrazamos y nos dijimos adiós, casi como si nunca fuéramos a volver a vernos. Pasaron muchas cosas entre nosotros. Ambos tomamos caminos diferentes, los dos nos encontramos no tan casualmente en la esquina del odio y la incomprensión. Fue tumultuoso, muy poco divertido. Nos odiamos a muerte por un tiempo, dejamos de compartir las cosas buenas de la vida, nos olvidamos de disfrutar los buenos momentos, el campo de golf, las tardes quietas y serenas alejados en algún green que nos gustara. Pero ahora vemos que la amistad sigue intacta. Nos escuchamos y sabemos que el otro está ahí, dispuesto a retomar la buena senda, en definitiva el diálogo sincero. García Be.

Aventurarse

-Amar es no solo aventurarse -dijo Joaquín como pensando en voz alta. -Es cierto -respondió ella, entusiasmada. Los dos bajaban el río en un bote inflable, alquilado junto a 10 personas más todos ellos turistas. Joaquín había hecho ya varias veces el recorrido, lo conocía a la perfección, en cambio Lucía hacía su primer descenso. Temblaba. Estaba asustada porque le habían comentado acerca del nivel de dificultad de este río, que era alto, pero confiaba en la pericia de los dueños del bote, y también en su amigo. Recordaba las cataratas del Niágara, había estado ahí el año pasado. Le traían justo en este momento buenos recuerdos, fantásticas imágenes de un paisaje deslumbrante y aterrador a la vez. ¿Y si este bote terminaba en una caída de 100 metros, similar a las de las cataratas? ¡Por Dios no! Pensaba ella, el corazón desbordado. Mientras descendían, los guías llevaban la voz de mando, -¡Remen! -decía uno, que iba sentado detrás de todos. -¡Basta de remos! -cambiaba enseg...