Reviente

Ignacio se rebeló un día, prefirió comprar pan roseta en vez de francés pero su madre no lo perdonó. En el camino de regreso a la panadería pensaba hay que hacer algo para comer ese pan que le resultaba tan atractivo.

Nicanor temblaba de frío, era el último día de la semana, le quedaban sábado y domingo para levantarse tarde y ver pasar la mañana congelada desde su cama, abrigadito.

Tamara quería un bebé. ¡Lo había pedido tanto! Ella y su novio lo buscaban con empeño, llevaban un calendario de los días fértiles en su computadora pero pensaban que había sido hackeado.

Américo cruzaba las vías del tren imprudente y el maquinista fingía no verlo a tiempo, lo cierto es que quedaba destrozado al costado de las vías, su cabeza hecha añicos debajo del último vagón.


García Be

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