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 Volvamos al principio, recordemos viejos tramos de la historia familiar esa que nos deja helados de pronto cuando recordamos fotos de amistades pasadas, olvidadas y que ya no están, por la distancia, por el tiempo o por la serena muerte que va haciendo su trabajo.  Volvamos decía, a cuando éramos niños y recordemos los juegos los amigos, la infancia.  La superior instancia de la vida, esa que no pretende de nosotros más que la alegría.  Que vivamos así, siempre, motivados por la energía de un nuevo juego que hay por delante con nuestros vecinos, nuestros queridos amigos que seguro van a pasar a buscarnos a la tarde, para alguna peleita, o un partido de fútbol sin más reglas que una pelota dentro de un arco.  Punto.  Cosas así, que me vienen a la memoria de repente, como mi amigo ese que insistía en seguirme los pasos cuando quería ubicarme allá arriba en lo alto de los alumnos que cursaban ese año, y discutíamos por cosas intrascendentes.  Y él siempr...
 Así es -me escribió en una nota-, soy boluda me parece porque no traje más que unas medias en mi mochila, cuando en realidad pienso quedarme por aquí más de un mes.  Tendré que comprar ropa o andar en bolas por el departamento alquilado mientras se lava lo que llevo puesto, y ya de imaginarla así rompiendo los esquemas incluso antes de llegar, me llenó de exitación como siempre que se tratara de ella.  Todas las veces anteriores sucedió similar: ella sugiriendo en sus notas que va a tener que estar desnuda en alguna situación no buscada, sino simplemente obligada por algo, que está así de pronto por consecuencia de alguna infortunada decisión que puede no estar ocasionada por ella, de pronto.  En esto quedamos, la última vez.   Sin embargo, esta vez no se si podré ir a visitarla porque bueno ya sabemos, tengo mis compromisos, y más si la invitación es claramente una invitación a tener sexo.  Si viene de viaje y sin ropa, qué me espera apenas entrar en...
 Apareció de pronto un agudo malestar en la mano izquierda que claramente no me esperaba a esta hora de la mañana pero así de rápido como apareció, también se fue.  Lo olvidé también así tan rápido que no recuerdo ahora en qué parte de la mano, si cerca del pulgar o en el extremo del dedo meñique, lo cierto fue que la molestia aceleró mis ganas de tomar café porque todavía siendo las 10 de la mañana, no había desayunado.  Entonces, empecé también a pensar en que no hay café.  Tengo que comprar y eso es lo próximo que haré en mi salida matutina por estos días, aquí en Mendoza donde resido hace unos años, ciudad que me abrió sus brazos afortunadamente, después de una salida confusa de mi San Rafael natal, donde viví hasta los treinta años.  Después de eso, un viaje por toda latinoamérica no podía sino ser la apertura ideal al conocimiento del mundo que nos rodea, no es bueno -dicen-, quedarse con lo poco que uno conoce de su barrio y alrededores no señor, mejor si...

Inaudito

 Sin un motivo para bajarse del metro tranvía, seguís adelante hasta la próxima parada cuando ves que alrededor están todos sin barbijos y pensás que puede ser problemático llegar al trabajo y comentar que viniste en un transporte sin los cuidados correspondientes, pero seguís una y otra parada hasta detenerse el motivo inicial: no hay chance de que suceda algo así, no queremos llamar a la desgracia, hay tantos sin vacunarse que mejor concurrir cumpliendo las medidas que nos exigen ahora que vivimos en pandemia, o quizás saliendo ya porque podría decirse que estamos en la recta final. De todos modos también sucedió lo inesperado: abren las puertas y un gatito se sube sin preguntar obviamente a donde vamos ni nada, y se sienda muy cómodo en una de las butacas vacías, esperando que el tren arranque.  Nos miramos desconcertados, sin enteder demasiado qué estaba pasando.  Los gatos no hacen estas cosas, no son capaces de entender lo que está sucediendo podría ser causa del az...

Poema y fotografía

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  Descubrí que te amaba y fue verdad aquella vez que nos cruzamos en el parque y dijimos adiós como dos hermanos nos tratamos así como hermanos Adiós porque hubo miedo fuimos demasiado lejos me acuerdo llegamos a un paraje desconocido sin saber lo que vendría después Mirá si hubiéramos dicho quién sabe capaz ni nos miramos con esa ternura si escapamos el otro del uno para sostener en el tiempo Esta amistad que duele por el silencio y la distancia, sin embargo, tiene lo suyo atesora y no convida es más quiere lo nuestro y lo arrebata.

Al costado del camino

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Soledad y misterio ruedan por la escalera rota en la azotea que mira al poniente mientras giro y busco amistad veo una paloma que yace muerta sobre el tejado rojo Para mí que está ahí desde siempre jurando que nada pasa al que pisa  rozando el horizonte que hay detrás y uno que muerde el anzuelo y se clava Quiere venir a buscarme sencilla y taciturna. Acceso Este, Mza.  

Dos fotos

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  Cerca del trabajo Cerca de casa