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Inaudito

 Sin un motivo para bajarse del metro tranvía, seguís adelante hasta la próxima parada cuando ves que alrededor están todos sin barbijos y pensás que puede ser problemático llegar al trabajo y comentar que viniste en un transporte sin los cuidados correspondientes, pero seguís una y otra parada hasta detenerse el motivo inicial: no hay chance de que suceda algo así, no queremos llamar a la desgracia, hay tantos sin vacunarse que mejor concurrir cumpliendo las medidas que nos exigen ahora que vivimos en pandemia, o quizás saliendo ya porque podría decirse que estamos en la recta final. De todos modos también sucedió lo inesperado: abren las puertas y un gatito se sube sin preguntar obviamente a donde vamos ni nada, y se sienda muy cómodo en una de las butacas vacías, esperando que el tren arranque.  Nos miramos desconcertados, sin enteder demasiado qué estaba pasando.  Los gatos no hacen estas cosas, no son capaces de entender lo que está sucediendo podría ser causa del az...

Poema y fotografía

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  Descubrí que te amaba y fue verdad aquella vez que nos cruzamos en el parque y dijimos adiós como dos hermanos nos tratamos así como hermanos Adiós porque hubo miedo fuimos demasiado lejos me acuerdo llegamos a un paraje desconocido sin saber lo que vendría después Mirá si hubiéramos dicho quién sabe capaz ni nos miramos con esa ternura si escapamos el otro del uno para sostener en el tiempo Esta amistad que duele por el silencio y la distancia, sin embargo, tiene lo suyo atesora y no convida es más quiere lo nuestro y lo arrebata.

Al costado del camino

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Soledad y misterio ruedan por la escalera rota en la azotea que mira al poniente mientras giro y busco amistad veo una paloma que yace muerta sobre el tejado rojo Para mí que está ahí desde siempre jurando que nada pasa al que pisa  rozando el horizonte que hay detrás y uno que muerde el anzuelo y se clava Quiere venir a buscarme sencilla y taciturna. Acceso Este, Mza.  

Dos fotos

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  Cerca del trabajo Cerca de casa

Alto vuelo

 Escribir en esta burda computadora, puede ser la salvación, así lo creía yo y después de muchos años he llegado a la conclusión que no es otra cosa que una fantasía ridícula que no tiene razón alguna, que además como ya sabemos, me conducirá a la nada misma.  Como si fuera el único lugar al que puedo ir, me dejo llevar dócil y bueno, tranquilo y manso.  Total, a quién le importa, de qué manera puedo revertir eso, si ya está decidido con antelación por alguien a quien supuestamente le debo cosas, porque de eso se trata el destino de alguna manera, también.  Esa entidad oscura y siniestra a quien le damos demasiada importancia tal vez, pero que está ahí para recordarnos que somos hojarasca y que nos lleva a donde quiere, queramos o no.  Y nos vamos acostumbrando, lenta e inexorablemente, a ser eso que el tipo tiene previsto para nosotros, como quien no quiere la cosa, y nos vamos acostumbrando -decía-, a que las cosas se salgan de pronto de su cauce y vayan para ...

El gatito

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 Huir es lo que hacen los cobardes en el mismo momento que la verdad asoma por alguna puerta y ven pasar el miedo. Son así esta gente que ahora mismo nombro de alguna manera evocando situaciones personales y que han sido resumidas para mí en todo momento como alguna vez me pasó.  Quiero decir, estamos sentados aquí en el parque tomando unos mates, disfrutando la tarde de otoño, cuando vemos a uno de los perros correr como loco, divertido, exultante, sintiendo sólo agradecimiento hacia sus amos que lo llevan de paseo, y nosotros en cambio tuvimos que dejar nuestra gatita en casa, porque no se acostumbra a la salida, no le agradan las sufre se estresa mucho, entonces no le queda otra que vivir así, encerrada y a salvo.  Porque además, es cierto que vivir en un 8vo. piso no resulta conveniente para un animal que gusta de salir a la calle, pasear, saltar por los techos, relacionarse bien o mal con otros gatitos, no le queda otra, sólo puede salir al pasillo caminar un poco, f...

Sinsabores

 En definitiva, lo que escribí estos días nada tiene que ver con lo que escribía hace varios años, allá por el 2013, que hablaba a través de algunos relatos breves, sobre historias ficticias de cosas que iban ocurriendo a mi alrededor, como que la lluvia no paraba de caer por aquellos días y que una chica se mezclaba con un hombre casado y pensaba que todo saldría bien en su vida, a pesar de los consejos de su abuela de que nada podría ir bien en ese caso.  Todo esto, claro, sale a la luz después de haber trabajado con el dueño de la bodega a la que le estoy haciendo un sistema, una aplicación para manejar digo llevar los registros de las mediciones que tienen que hacer meticulosamente cada día de los mostos y demás cuestiones relacionadas con la producción del vino, que según me cuentan están vendiendo a Europa ya por la calidad que demuestra cada copa.  Cosa que llena de orgullo a los lugareños, porque saben que de ahí de esa bodega vecina sale un vino que recorre mucho...