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Relatar, nada.

 Se dijo en la oficina que hacía calor y que había que prender el aire acondicionado, de todos modos estamos preparados para lo peor.  Hoy, tendremos viento zonda de manera que lo que se viene es aleccionador, para algunos.  Tendremos  que mirar hacia adelante otra no queda.  Después, mirar hacia el pasado y sentir que lo que hicimos tuvo algún sentido quizás oculto, quizás extraño.  Llegó enojado, con el ceño fruncido y lo peor es que ni sabe que está enojado.  Lo oculta para sí y para los demás, evita tomar contacto con esas emociones no quiere reconocerlo, oculta su rostro para que los demás no se enojen.  ¡Pero que se enojen! Que no se disgusten.  ¡Pero que se disgusten! Toda su vida pretendió ser alguien que no era dejando de lado sus verdaderas intenciones, sus gustos, lo que pensaba.  Y así, en una actitud temeraria, volcaba sus frustraciones en cada relación, en cada vínculo que se acercaba.  Estaban ya convencidos que de pe...
 La mañana se presentó bastante agradable, más bien tirando a fresca en San Rafael, pero todos en su mayoría concurrieron al trabajo.  Menos él, que tenía cosas que hacer, dijo.  Leer, en primer término el nuevo contrato de alquiler.  Revisar, después, el estado del cerco perimetral y controlar que no hayan bichos nuevos.  Los de siempre serán tenidos en cuenta por el jardinero, dijo.  Sonó su teléfono. Era el jefe.  Había que mover cientos de expedientes de lugar, como quien saca la basura en su casa y la lleva a un depósito de chatarra para ser depositada ahí hasta nuevo aviso, mientras hace lugar en la habitación.  Todo eso, por el mismo precio.  No había justicia en este mundo, todos navegaban en internet menos él.  Todos estaban contentos por la llegada del nuevo menos él, que sería quien tendría que prestar su computadora.  Todos estaban ansiosos por la llegada del nuevo, menos él que tenía que ceder como de costumbre a los ca...

Nada

 Un gato grande, eso debería buscar.  Pero cómo saber si se volverá grande o no, y digo que el tamaño importa porque después tendrá que pasar por la ventanuca que le dejamos abierta todos los días para que salga y de una vuelta por la vereda, así se distrae un poco y no se pone tan intenso en casa lo queremos grande decía porque es más adecuado para acariciar, tenés más piel y coso. Lo que vimos ayer nos conmovió: uno que cuidaba la ventana de su casa y salió a recibirnos pero con mucha cautela, se escondió detrás de una baranda y allí estuvo el rato que duró nuestra recorrida por el barrio.  Dimos un par de vueltas a la manzana y después de discutir sobre la conveniencia o no de pasar por esa ventana, llegamos a casa cansados pero contentos de haber hecho ejercicio otra vez.  La enfermedad nos tuvo atrapados un tiempo en casa, sin poder caminar algo que disfrutamos siempre.  Alquilamos un auto y así nos fue. 

Poema

 Seré sincero esta vez recordar Lo vivido intensamente es fácil lo dicen todos de una vez Hay que soltar dejar ir Uno acompaña, qué diablos para qué Si al final termina tendido En una cama matrimonial cubierto  De las más espléndidas estrellas  Que uno quiera imaginar  Aquí también seré sincero  No hay noche que no la sueñe  para vos será fácil no sé  en cambio para mí, una tortura.

Poema

 Fundirse en uno estimula cierta pereza intrínseca que disuelve la llama pobre del estilo sufrir lo que viene  estibar rosas a lo largo  transitando en lo alto un augurio de paloma que vuela bajo sin derramar una sola gota sensatez qué difícil hallazgo aniquilado en vida soy, muero como decía en lo alto al mismo tiempo recibo y sueño

Poema

Empieza como trueno y atraviesa la tarde Silenciosa y taciturna Deseamos convalecer a su lado Demorar esa espera Quedarnos quietos calientes Mirando la nada como si Hubiera un mañana Es inaudito nadie dura tanto En esas condiciones En su lugar ya me hubiera ido Cómo hace Espera como un animal Sin despertar sospechas Un familiar recorre la tarde Montado en un café.

Borracho

 Este espejo delante  es muy tibio  sabe de rincones y mañanas  busca en la nevera un espacio más  donde envolver un tibio repasador  después de dejar los cubiertos en orden  bajo la espesa rutina  de todo un universo  que se cuela  entre los párpados batientes  de mi amada,  que no repara en el hecho  de que  yo cambié para mejor.