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Un lugar agradable

Es bueno dar las gracias de vez en cuando también a la vida porque nos hace vivir situaciones que estaban fuera de nuestros planes, como la de ayer compartir un vino con unos extraños y que uno de ellos fuera de pronto un enorme sommelier que nos dio un recorrido por los mejores terruños de Europa, más precisamente Marsella (FR) y los que escuchábamos boquiabiertos estuvimos un buen rato aprendiendo un poco más de esta graciosa bebida.  Algo bebimos también, claro, y fue grato el momento charlamos bastante y nos reimos cuando alguno dijo una tontería, la mayor de las veces este mismo que está aquí de este lado del teclado. Fue sincera la chica: no quiero beber hoy, antes de embarcar porque su vuelo sale mañana y está preparando las valijas y ya no la volveremos a ver, casi con seguridad, y lo único que sabemos de ella es que le gustan mucho las legumbres en general, y las lentejas en particular, porque la veíamos prepararlas casi todas las noches, y comerlas en ensalada con huevo...

Bajo calibre

-¿Cómo que tienes dólares? -preguntó animado el muchacho. -Sí, tengo algunos, pero de bajo calibre -respondí. Esta conversación, así sacada de alguna película mal traducida es lo que sucedió anoche en este hostel que estoy ocupando ahora y que tiene algunas personas viviendo aquí lo que queda de esta cuarentena ya moribunda.  La gente se está entreteniendo mucho con las compras tardías que no pudo realizar hasta ahora y sale de los mercados con varias bolsas y cosas como si no hubiera mañana, y está bien.  Habrán algunos cuyo trabajo todavía no empieza pero hay otros que además de no haber parado en todo este tiempo, han logrado ahorrar unos pesos dado que no hay en qué gastarlo, los hijos no se mueven de casa y las vacaciones están cerradas hasta nuevo aviso, eso lo tenemos en claro todos por aquí, a nadie sorprende.  Lo cierto es que los días están movidos salvo a la noche donde todo se calma, las luces se apagan cerca de la hora de ir a dormir como de costumbre, per...

La máquina avanza

Aceptar que hay otros programadores en el mundo, y mejores que uno, es algo que cuesta un poco.  Uno se cree el más capo de todos y anda por ahí haciéndolo saber, diciendo a sus colegas que esto es así que no se molesten en hacer sus cosas porque no hay nadie mejor que uno, pero cuando empiezan a mostrarles sus trabajos excelentes uno va cayendo en la cuenta de que algo no está bien, de que se está perdiendo parte del decorado de la sala, de que falta información, de que algo no le dijeron en su momento y quedó ahí fuera de escena hablando solo.  Y es un poco triste, porque los demás avanzan, están actualizados y tienen tiempo además trabajan en eso por lo tanto están afilados, tienen el ejercicio de programar todos los días, están a tiempo.  No es divertido, uno va dándose cuenta que el tiempo ha pasado y vienen nuevas generaciones además con las ganas renovadas y la cosa sigue, la máquina no para hay que hacerse a un lado (es lo mejor) y dejar que avance y observarla qu...

Poema

Un vuelo de pájaro comestible ha calado hondo en la espesura del mar siniestro que recorre mi hombría, mi serenidad. Me recuesto un instante sobre la casta estancia de mi madre a presenciar las olas y revisar el libro de los recuerdos Funestos, vienen en este momento, aquí mismo se esparcen por toda la sala y me anuncian el regreso de la maldad contenida En pomos, como salidos de un vendedor que anuncia en colectivos y reparte sacos de dinero a buen precio. Estamos queriéndonos y eso está bien qué problema habrá entonces si nada puede resultar mal como dicen por ahí. Habrá que sacudirse la tibieza y volcar como volando y volando uno de esos sacos y cubrir el lodo de vicios.

Lo digital en las fotos

Simplemente, cuando no hay nada que decir, debería callar o por lo menos no hablar boludeces que no aportan absolutamente nada a la comunidad de gente que pudieran estar leyendo estas cosas que escribo aquí desde hace varios años, de manera pública, pero que a decir verdad no tienen demasiada repercusión todavía. ¿Qué sería tener repercusión?  por ejemplo, que me citen de alguna editorial de España para comprarme los derechos (?) del blog y lo editen en formato de libro y me pidan una agenda para celebrar una entrevista que será televisada o subida a las redes sociales, y cosas por el estilo, que nada tienen que ver ni con la programación, ni con la literatura o la fotografía, al fin y al cabo.  De manera que no hay mucho más que decir al respecto, y digo España, como podría haber dicho cualquier otro país, simplemente ese me parece demasiado central en el mundo, bien ubicado, ahí en una península que mira al atlántico como también al mediterráneo, y cosas de este estilo digam...
Imagen
Alejandra, ca. 1994 Esa foto es del año 1994 aproximadamente, o como se diría por ahí "ca. 1994" recuerdo torpemente el momento exacto por así decirlo, pero en diciembre de ese año estábamos comenzando nuestro noviazgo y estaba bastante entusiasmado sacando fotos a cuanto sujeto pudiera y se prestara a posar para mí, en este caso un retrato en blanco y negro que oportunamente revelaron en alguna casa de fotografía, no recuerdo exactamente cuál de las que me soportaba por aquellos años.  Pero la foto es linda, Alejandra también claro.  Y ahí quedó.  Ella en la ventana, ella mirando con esa dulzura que siempre admiré en su rostro, esperando por mí, que dejara lo que estaba haciendo y le prestara un poco de atención, ella sincera diciéndome tal o cual cosa y yo, por mi parte, entretenido con alguna máquina.  Pero quedó este bonito testimonio de nuestro fugaz noviazgo.  Digo fugaz en términos de que pronto más exactamente en abril del año siguiente, nos casamo...

Cine de barro

Buenos días, digo al entrar en el cuadro de la cineasta que me convocó para hacer una película sobre la vida de un pintor mendocino, esta vez en Rodeo de la Cruz, lugar que desconocía totalmente aunque estuve cerca cuando buscábamos alquilar por la zona, digo por la zona de la ciudad de Mendoza.  Estuvimos ahí cerquita, lo recuerdo perfectamente, y tengo grabada en mi retina la imagen de un accidente de auto que le costó la vida al conductor de uno de ellos, pobre, no llevaba cinturón de seguridad y terminó golpeando muy fuerte con el volante, el parabrisas, o ambos y murió.  Obitó, como dicen que dice un médico al frente del grupo familiar cuando tienen que dar las malas noticias y suena mejor.   Obitó, lo repiten en silencio los del grupo familiar, intentando hacer que no sea lo otro .  Pero es al pedo, terminan sabiendo que sí, que lamentablemente hay uno menos en la familia y sobreviene el desgarro, la desesperación, la tristeza infinita, todo junto.  S...