Un lugar agradable
Es bueno dar las gracias de vez en cuando también a la vida porque nos hace vivir situaciones que estaban fuera de nuestros planes, como la de ayer compartir un vino con unos extraños y que uno de ellos fuera de pronto un enorme sommelier que nos dio un recorrido por los mejores terruños de Europa, más precisamente Marsella (FR) y los que escuchábamos boquiabiertos estuvimos un buen rato aprendiendo un poco más de esta graciosa bebida. Algo bebimos también, claro, y fue grato el momento charlamos bastante y nos reimos cuando alguno dijo una tontería, la mayor de las veces este mismo que está aquí de este lado del teclado. Fue sincera la chica: no quiero beber hoy, antes de embarcar porque su vuelo sale mañana y está preparando las valijas y ya no la volveremos a ver, casi con seguridad, y lo único que sabemos de ella es que le gustan mucho las legumbres en general, y las lentejas en particular, porque la veíamos prepararlas casi todas las noches, y comerlas en ensalada con huevo...