Nada de eso importa y me pregunto en realidad, al mirar la hoja en blanco, si es que nada de eso importa y sólo hay que tener presente la posibilidad de que haya un lector del otro lado o no. Y eso sí, es lo que vale la pena lograr. Es decir, escribir buscando que hayan más y más lectores cada día. ¿Importan acaso los medios, las computadoras, las biromes , las máquinas de escribir, o cualquier dispositivo electrónico de los muchos que hay hoy en día, si no tenemos a nadie del otro lado? Claramente, no. Entonces hagamos la prueba de escribir sin importar lo que decimos, hagamos la prueba de publicar sin que importe en absoluto lo que escribimos, si total no habrán lectores que sientan lo que decimos. Entonces, digamos cualquier estupidez si al final somos nosotros quienes lo vamos a leer.
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Tiene sentido, lo digo con claridad y conciencia. Tiene sentido el nuevo blog. Está en mi máquina. Es decir, si mi máquina se apaga, no vas a poder entrar. Este otro, mucho más estable, no depende de lo que yo haga, va a estar siempre despierto siempre on-line. En cambio aquel otro, el nuevo va a ser mucho más fugaz y tal vez efímero. Se ejecuta, se sirve por así decir, en mi propia computadora. Ahí donde la lleve él va a estar disponible para su lectura. Desde la web. Será difícil porque donde vaya tendré que tener una conexión a internet con el puerto 80 abierto, y eso no es algo que se presente fácil a veces. Ya veremos cuánto dura, por lo pronto me despido de este y le digo hola al nuevo. Va a estar siempre en la dirección que les voy a pasar por privado. ¿Por qué no la escribo aquí? Porque va a estar dedicado a los lectores frecuentes, a mis amigos por ahora.
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Ah, pero qué bien que quedara ya configurado en el navegador el estilo que quiero usar al abrir una página, me resulta muy confortable. Quiero decir, por defecto abre con una letra pequeña y me gusta que cuando la abro, esa página ya tenga la configuración que deseo. No como aquella vez que salí con la absurda idea de encontrarla a ella en el baile, era bastante joven y no sabía, no entendía qué estaba pasando conmigo así que tenía la ilusión de entrar en ese salón y encontrarla como si nada hubiera pasado. No se configuraban así a mi gusto las personas, y eso cayó de pronto sobre mi como una bola de fuego, quizás con el peso de todos los antepasados del mundo y no supe qué hacer sino arrodillarme y prestar atención a lo que pudiera escuchar. Y así viví esa noche, por desgracia fue la primera de una larga temporada de noches oscuras como son esas que queman. Remonté después un poco, a lo largo de la noche, para encontrarme cara a cara con el monumento a l...
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Suena bien esto de buscar código en internet y apropiárselo de manera prolija eso sí, confiando que la fuente es confiable y por sobre todas las cosas, ha compartido esa pieza de programa precisamente para que uno la utilice y pueda resolver alguno que otro problema. Si no de su cliente, al menos suyo propio, como hoy que me encontré con la dificultad de un código escrito para una versión de php un par de números anteriores al actual, y un simple conversor escrito y publicado en github me salvó de perder toda una tarde buscando la manera de actualizarlo. Era una simple conexión a una base de datos que ahora utilizaba otro esquema para conectarse. Y eso había que resolverlo entendiendo bien de qué se trataban los cambios. Y no era para hacerlo en una media horita, bien había que dedicarle unas cuantas horas a la tarea. Si bien es cierto que me pierdo de entender finalmente cómo hay que hacerlo porque el programa lo resuelve, estoy satisfecho porque funcionó....
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Llegar a casa después de un día agitado es lo más. Y preparar el mate, tranquilo con la china al lado, porque así le llamo yo a mi mujer cuando estoy bueno, cuando tengo ganas, cuando hay amor alrededor y uno se siente a pleno con las cosas en orden. No son muchos los días esos, pero los hay y son un encanto de jornada. Nada que ver con otros días en que las cosas se complican, no salen como uno quiere, y se pone idiota de mal humor y se cansa al minuto nomás, de ver tanta pelotudez y tanto desorden por todos lados. Como esta mañana también, cuando volvía que una luz azul me llamó la atención desde adentro de un predio municipal. ¿Qué tenía que hacer esa luz ahí, si no hay nada para señalizar sólo distraerme acaso? Es penoso ver el desorden en que está todo y uno se siente frustrado. O frustarado, mejor. Suena una sirena de ambulancia ahora. Es medio ridículo señalar esto pero cuántos accidentes de tránsito. Todos los días. A...
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Vista del valle de Cajón Grande, Malargüe. Tarea de hoy: asistir al amigo con su proyecto de consolidar un club de aviación con aeromodelismo, es decir, no vuelan, sólo vuelan los aparatos esos comandados desde la tierra con controles remotos a batería, he visto que cada vez los hacen más sofisticados y potentes. El vuelo alcanza velocidades increíbles y las maniobras que hacen en el aire son arriesgadas y muy agresivas, sin embargo el que sabe controlarlo puede estar horas divirtiendose con esas miniaturas geniales producto de la mente humana, y del ocio, claro. Hay que tener tiempo y lo digo sin ánimo de crítica, para estar boludeando con esos avioncitos y gastar la fortuna de dinero que se gastan en eso, que la nafta, que los últimos adelantos en los controles remotos, que la maderita esta que se estropeó en el aterrizaje forzoso, y un largo etc. Sin embargo yo, me entretengo con los simuladores de vuelo que hay en internet, y en la computadora por horas también...
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Un bonito recuerdo me estremeció esta mañana, y tiene que ver con la época en que me dio por sacar fotos artísticas por así decir, y fui a ver un maestro en el arte de sacar fotos y tomé con él unas clases y fue divertido y no llevó mucho tiempo pero sí muchas alegrías. Alcancé -también recuerdo-, a sacar unas fotos a una vendedora de ropa en una galería céntrica que estaba rodeada de cuadros e imágenes de vaqueros o pantalones como se los conoce también, y fue mágico por un momento. A esa chica no la volví a ver, se que se casó y vive por aquí cerca también eso lo se, pero no la volví a ver. Ni las fotos tampoco. Mi maestro vio con entusiasmo el avance que había logrado en poco tiempo. Eran épocas de fotos con rollo de película, todavía lo digital ni asomaba siquiera. Y estaba bien. El mundo estaba bien no había quizás esta locura de los teléfonos celulares, que como ayer que iba pasando por la vereda de una estación de servicio y me soprendí d...