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Cero ganas

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Cerró Twitterfeed, el servicio de actualización automática de tus redes sociales a partir del contenido que publicas en tus blogs.  Ahora recomiendan usar dlvr.it o algo así, para seguir compartiendo,  de manera que lo que aquí se diga, ya no se publicará en mi twitter como hasta ahora sino que debería hacerlo manualmente o pasarme al nuevo proveedor del servicio.  Pero no tengo ganas. Creo que eso de que se republique automáticamente ha atentado contra mis ganas de escribir.  El hecho de saber que aquello que diga será replicado inmediatamente entre mis contactos, aún cuando ellos no quieran ni saber de eso me ha jugado en contra.  Me parece que quien debe ocuparse de difundir lo que aquí se lee, es otra persona, exactamente el lector. Igual, como estas cosas no están del todo claras aún y el cierre de twitterfeed es muy reciente, más precisamente el pasado 31 de octubre, voy a probar al pu...

El detonante

Volví a casa esa tarde y encontré todo revuelto después de la explosión. Fue apenas un neumático pero creanme que  lo confundí con una granada, un tanque de gnc algo similar porque fue tan fuerte que los vidrios se estremecieron en las casas vecinas. Entré despacio, prendí la luz y por suerte en general las cosas funcionaban de acuerdo a lo que esperaba.  Lo que me sorprendió fue que sólo una rueda de neumático causara tanto alboroto en el vecindario así que empecé a revisar la casa buscando alguna cosa rota y de un primer vistazo no encontré, de manera que los vecinos que habían salido también a causa de lo mismo, me preguntaban si estaba todo bien o si había habido algún problema, porque ellos tampoco entendian nada.  En lo que sí estaban de acuerdo era que la explosión había ocurrido cerca de mi casa. Ante tanta mala noticia en la televisión acerca de unos atentados, es lógico pensar en la desgracia pero en este caso sólo se trataba de un neumático que estalló ...

Diarios en el piso

Encontré un diario tirado en el piso mientras caminaba rumbo a la terminal esta mañana, lo particular del encuentro fue que estaba completo,  alguien lo compró y de pronto dejó de intereasarle y fue y lo tiró por ahí.  Estaba seco, ocurre que hace varios días que no llueve en San Rafael pero bueno no es húmedo como Londres -ponele-, es más bien árido.  Empieza a sentirse alivio cuando llueve un poco, especialmente en verano, ya que la falta de agua también -como la humedad- mata. El diario, un aburrimiento.  Me sirvió tiempo después, unas horas después, para espantar unas moscas.  Porque está lleno de insectos el barrio, como si a la noche un enjambre de pequeños animalitos voladores buenos para nada, nos impulsara a cuidar el planeta: "che, apaguen la luz".  Y vamos y apagamos la luz, buscando alivio para nosotros, que es como decir el planeta. Hojas más tarde yo también lo tiré al diario, pero no en el piso sino en un cesto de la basura que hay ahora ...

Mejor esperar

Antes de marcharse me miró fijamente a los ojos, movió su camioneta hacia atrás unos metros y aceleró.  Pensé que iba a frenar en el semáforo que había a pocos metros de ahí pero se puso en verde y avanzó fácil, serenamente, dejando atrás el ordenador vial y nuestra historia, para siempre. Me quedé estupefacto y sombrío, pensando en ese olor a orina de ratas que se había instalado en mi nariz, después de pasarme la mañana en aquel lugar que olía a muerte, en el mejor de los casos. Quería quitármelo de inmediato, así que entré al bar y pedí un lomito.  Eran las diez de la mañana, un horario lo suficientemente extraño para que alguien pidiera comida, pero me gustaba recordar aquel aroma a bife cocinado en las sartenes de los carritos lomiteros que conocía a la perfección desde niño, cuando mi madre me mandaba a comprar en el que había cerca de casa, una especie de vagón de ferrocarril, o una suerte de casilla rodante, no lo recuerdo. El bife empezó a soltar el humo en la coc...

¿Te ayudo con la compu?

Empecé tímidamente a ayudarle a un amigo con la cuenta de facebook de su empresa y la cosa está funcionando bien.  Creo que después de un año de trabajo, hay un resultado medible, palpable e interesante, como él mismo dice "vamos bien encaminados".  Mi intención al principio fue aportar mis conocimientos en informática, es decir, para él todo lo que fuera palabras como muro de facebook, timeline, y otras por el estilo eran chino básico, de manera que siendo yo un usuario experimentado, pensé que tendría algo que aportar, modestamente, sumando mi habilidad para sacar fotos, y quitando del medio mis casi nulos conocimientos de marketing al menos de manera profesional. Bueno es decir que no todas las empresas necesitan facebook ni todos los casos son iguales.  Es decir, que tu empresa tenga ventas mensuales considerables no justifica un usuario o una página de facebook.  Todo depende, claro.  Por un lado seguramente estará la necesidad en la cabeza del emprendedo...

Olvido

-Es imposible hacerlo aquí -le dije con firmeza. -No dale, animate: hay lugar y estamos solos -contestó. -Vamos, no quiero.  No aquí -insistí. Caminamos unos metros y vimos un árbol derribado con algunas inscripciones de corazones y nombres de personas que decían amarse.  Era una invitación a recostarse y dejarse acariciar por la brisa de la tarde, de aquella tarde sombría en que nos vimos en una situación inequívoca de amantes, aunque todo indicara que era mucho más  peligroso.  Pero no íbamos a evitarlo, no teníamos la menor intención.  Además, sus besos comenzaron a mecerme y llevarme en la dirección contraria.  Contraria a todo lo conveniente y perfecta para nuestros cuerpos que empezaron a dejarse llevar.  Más tarde, en el cine, mientras la película se ponía aburrida,  nos besábamos recordando y acariciándonos, tiernamente al principio y apasionadamente después.   Solos, en el cine, teníamos espacio de sobra para pensar en nada y dej...

Relato (tercera parte)

Eugenia, que ya estaba mejor, abrió el portón de su casa y buscó la bicicleta. Salió a la calle principal a recorrer un poco el vecindario y si tenía tiempo, andaría por el parque, que el clima estaba hermoso, lleno de luz y fresco para la hora que era: las 9 de la mañana. A esta hora, normalmente ya el sol está alto y cualquier actividad física se convierte en un baño sauna. Pero esa mañana, hacían apenas 8 grados y unas nubes iban y venían ensombreciendo y aclarando el cielo continuamente. Ella agradecía el fresco, se sentía en plenitud con el verde de los árboles, el canto caótico de las aves en esa época del año, y algunos ladridos de perros callejeros que a esa hora han comenzado su rutina matinal de buscar restos de comida en los cestos de basura. Buscar restos de comida, y destrozar el orden y la prolijidad de la calle también. Y no dejarte dormir si puede ser. Hay que ladrar justo a la hora en que se acuestan -parecían decir aquellos animales-, y ladrar si es posible de manera ...