Relato (primera parte)
Comenzar de nuevo. Volver a empezar, dejar atrás aquello que tanto malestar le producía y calzarse con humildad los botines y salir a la cancha. Como aquella vez que metieron cinco, y él hizo tres. Y se los dedicó a Eugenia que estaba en la tribuna detrás del arco contrario, en los dos primeros. Y los gritó frente a ella y estaba feliz y los festejaba a sus anchas. Habrían festejado dentro de la cancha, gritando como locos, pero era imposible. Ella estaba envuelta en una humareda blanca que el viento arrinconaba frente a las gradas, por el vendedor de choripán detrás del estadio. Habría saltado, habría hecho toda clase de payasadas estando ahí con él, pero estaba detrás de la tela, y gritaban como locos su gol número dos. -Hola Eugenia -le dijo horas después por teléfono-, te ví en la tribuna, sos loca cómo te metés entre la gente de la popular. -Bueno, cuando me gusta algo voy al frente -dijo ella. -Pero ese estadio es un horno en verano y vos con esas musculosas, t...