Mediatarde
Sentado en su sillón preferido, el chico espera que la madre le acerque la mediatarde como todos los días, mientras él juega en la playstation su deporte favorito, el basquet. Hay muchos juegos que los demás chicos prefieren a éste, pero no le importa en absoluto. El preferido para él, es el basquet. Y ha logrado dominarlo lo suficiente como para destruir a sus amigos cuando vienen y juegan partidas de a dos o más. Es implacable. No llegan ni a la mitad del puntaje que él alcanza y lo hace una y otra vez de manera de dejar bien en claro que no es producto de la casualidad ni nada parecido, él es el mejor. Y tienen que reconocerlo. Si no, no salen de la sala de juegos. -¡Decilo, vamos decilo! -grita a su oponente. -Está bien, sos el mejor ¡pesado! -le contestan habitualmente dando un portazo. Él se rie a carcajadas después de esta escena que se repite una y otra vez en su casa, al final de cada partida. Es un chico odioso, con esa habilidad extraña y poco productiva. C...