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Guara

Se encomienda a Dios, y cruza decidido la calle.  Al otro lado se encuentra con su tío, un cura franciscano de unos 40 años que viene de celebrar misa junto a su perro.  El perro no celebra la misa, lo espera fuera de la iglesia y a la salida se van caminando juntos. El sacerdote acaricia gentilmente a su perro y camina, llevando una bolsa del supermercado donde tiene lo mínimo indispensable para el fin de semana que le espera en su confinamiento de oración y celebraciones.  Nada le interesa más que sus tareas habituales y el fútbol de fin de semana.  A veces va a la cancha pero sólo cuando está de vacaciones en casa de su familia a mil kilómetros de allí en otra ciudad, en otro estado del país, con otra liga deportiva, allí sí que se juega al fútbol de verdad.  En este pueblito sólo hay gente que se junta a hacer picados en terrenos baldíos y a gritar nombres extraños de jugadores extraños, que solo se conocen de verlos en televisión o de los álbumes de figur...

Manta

"No me gusta tu ruindad.  Esa de levantarle la mano a una niña temerosa y sensible que no entiende tu desesperación, ni tu malévola audacia de pegarle en la mitad de la noche por algo tan trivial como olvidarse una carpeta en la casa de su compañera.  Entre vos y yo, hay algo personal, como decía la canción.   Estoy al acecho.  En cualquier momento nos cruzamos y te pongo patas para arriba, en esto quiero ser claro: no te voy a perdonar que hayas hecho lo que dicen que hiciste con esa criatura.  Estoy atento y podría hacer lo mismo con vos, dejarte desfigurado el rostro, quebrada la mandíbula, moretones por todos lados.  Es que no se puede creer.  Hasta ayer me decías en el chat, lo mal que te caían las noticias de violencia de género en la televisión, y te indignabas terriblemente por lo que leías en internet.  Caradura, no tenés vergüenza.  Decirme a mí, que irías y matarías sin pensarlo al primer hijoputa que encontraras en la cá...

Todo terreno

Sencillez. Así debe ser.  Es lo más importante de la vida, y de las computadoras.  Pensaba en eso Julio cuando golpearon la puerta más ansiosamente que de costumbre.  -¡Sí, ya va! -gritó. Era su vecino, un viejo jugador de ajedrez que había perdido su gato, la última vez que lo vio, se escabulló por el techo, decía nervioso y suponía que podía estar en su patio, atraído por la carne a las brasas que sabe cocinar él.  Pero no, aseguraba Julio, aquí no está. -Estuve revisando el patio porque te escuché gritar y no está.  Te lo juro, si querés podés entrar y dar un vistazo pero no pierdas tiempo, mejor buscalo en otro lado.  Acá no está. El vecino dio media vuelta sobre sus pasos, cerrando la puerta de un golpe.  Estaba seguro que el gato sí estaba allí y que su vecino lo estaba ocultando sólamente para hacerle la vida más insoportable.  Pobrecito su gato, era el último amigo que le quedaba desde la muerte de su madre.  Se había...

Apuestas

Se escuchaban algunos perros ladrar desesperados cada diez o quince minutos y después el silencio.  El vecino disparó un arma de grueso calibre y era inevitable pensar lo peor a esa hora.   Había rajado el silencio de la noche, como un rayo mortal sacude el frío nocturno en el desierto. Imaginó que su padre de pronto abría la puerta y lo invitaba a jugar apuestas sobre caballos esa misma tarde.  Los apostadores se jugaban la vida allí pero él odiaba las apuestas y cualquier asunto relacionado con los juegos de azar.  Le parecían una invitación al resentimiento, a la envidia, a la fuerza de la naturaleza cuando parece destruir los hogares al desatar su furia, e interrumpe la vida con algo llamado muerte. Su madre dormía sonoramente en la habitación cercana, y en su ronquido parecía imitar una vieja canción de cuna.  Ella había logrado algo siniestro: que su ronquido recordara una canción de cuna.  Algún día mataría a la vieja, se decía cada ta...

Las cuatro

El horror.  Hacer login en tu cuenta de facebook y encontrar que un hacker ha invadido todo y ha publicado mensajes en tu nombre.  Suena aterrador.  Eso exactamente es lo que le pasó al bueno de Horacio la noche del viernes antes de salir.   Estaba espantado, lo único que pensaba era en arrancarle las orejas al primero que se cruzara en su camino, después dárselas de comer a los perros.  Su odio era visceral aquella noche.  Qué tenía que hacer un maldito hacker entrando en su cuenta y arrasar con todo su buen nombre y honor que tanto le habían costado construir.  Por qué, se preguntaba angustiado, no había controles más estrictos para impedir el acceso de usuarios inescrupulosos que sólo se divertían haciendo daño a la gente... Este sería sin dudas, un delincuente común, con acceso a las últimas tecnologías de los navegadores y la informática en general.  Había logrado penetrar en su máquina que él tan celosamente guardaba en una maleta y después ...

Pensionados

Tal vez, aquel papel hallado en el piso sea importante, tal vez no.  Lo cierto es que Ramón se inclinó para recogerlo y se puso a leerlo con la tenue luz de la habitación en la que se encontraba, después de haber discutido con su mujer por lo mismo de siempre: las facturas impagas. Se recostó en el sillón desafiando la hora y la molestia en sus ojos por la oscuridad reinante.  Se fue hundiendo en el texto de mala calidad, de libro de cuarta categoría, de lectura barata y sin sentido, mientras esperaba que se calentara el agua para el mate.  A esa hora, los mates eran una delicia,  él ignoraba porqué aquella infusión se había transformado en el eje de su vida.  Todo giraba alrededor del mate.  Con quién lo tomaba, con qué lo acompañaba, si el agua estaba a la temperatura exacta, si necesitaba más yerba o si la bombilla era la correcta.  Su computadora estaba apagada y le daba pereza sentarse a esperar que encendiera para buscar información sobre aquel...

Juegos de invierno

Abrir el facebook, cerrar el facebook.  Hacerlo 20 veces en una hora para comprobar que no hay novedades interesantes, que la tarde pasó volando y que mirá la hora que  se ha hecho y el partido de fútbol  no se pudo organizar de ninguna manera, ni siquiera con las nuevas tecnologías.  ¿Acaso los amigos no tenían teléfonos y computadoras conectadas a internet?  Claro que sí.  Eran bastante hábiles con eso.  Todos sabían  que él estaba ansioso por jugar después de la lesión que lo tuvo fuera de las canchas por 8 meses.  Estaba aturdido y dolido por la actitud de ellos.  Qué mierda, era injusto.  Siempre había organizado lindos partidos, con premios, con bebidas frescas al terminar, con juntadas con chicas inclusive, hasta eso.  Ahora, resulta que él quiere armar un picadito y no le dan pelota. ¿Es que tanto atractivo tiene jugar fútbol en la casa, con la play  que ya no les importa juntarse y rasparse un poco pero de verdad,...