Crudo
"¡Ah bueno! Con los amigos no. Con los amigos no te metas maldito estafador." Matías comía su manzana recordando las palabras de aquel conocido suyo que le traía a la memoria a su padre cuando se ponía a darle consejos absurdos y supuestamente bien intencionados. El quería marcharse de aquel lujoso estadio de fútbol y comenzar una nueva vida alejado de los rumores de infidelidades y acoso sexual en que se había visto envuelto la última temporada. Temblaba. Sentía frío, y claro, las ventanas estaban abiertas y el maldito aire polar se colaba asechándolo y entumeciendo sus manos que pedían a gritos unos guantes para pasar el invierno. Su mirada vagaba insegura en torno a las fotografías que había colgado en las paredes del estadio. Viejas glorias del fútbol local, en curiosas imágenes blanco y negro donde habitualmente aparecían viejos vecinos de la zona formando el equipo antes de salir a la cancha, o también las de algunos osados y atrevidos esposos...