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Puticlub

Corrió a esconder la ropa de su amigo en un lugar seguro.  Afuera reían y le contaban a todos la gracia.  Lo habían dejado desnudo en las duchas.  Era verano, y después del voley  un grupito de  jugadores fue a refrescarse en la pileta, mientras los otros decidieron pasar por el vestuario a quitarse la arena y el sudor. La genial idea se le había ocurrido de pronto, cuando lo vio dejar el pantalón fuera del locker cerca de la ducha en un banco.  Exactamente ahí se le prendió la lamparita.... justo debajo del modesto foco que alumbra los baños del club,  con las paredes descascaradas y la humedad en todos los rincones. Mientras afuera reían y pensaban en las puteadas del acalorado bañista, en el interior de las duchas se libraba una batalla singular.  Nuestro amigo se había resbalado y se había roto el cuello con el borde del piso, aquel que hicieron para contener el agua, que no escape hacia los baños.  Había quedado con la cabeza en un r...

Log-in

Tommy escribió un comentario áspero, de marcado contenido político, confiando que armaría un buen revuelo y se convertiría en un disparador de mensajes punzantes y polémicos pero a esta hora de la noche no le importaba en absoluto. Terminó su trago -un whisky importado con hielo- y se fue a dormir, sereno como un angelito. A la mañana siguiente, sin perder un segundo encendió su computadora para ver en qué estaba la conversación.  Sentía nervios y mucha ansiedad por contestar cualquier barbaridad que hubieran dicho sobre ese estilo suyo, tan  políticamente incorrecto .  Encendió un cigarrillo y mientras el ordenador se ponía en marcha fue a mojarse la cara y despabilarse un poco.  Su computadora estaba lista, sólo había que hacer login en el menú principal del navegador. Sin embargo, algo había ocurrido con su usuario y contraseña: no funcionaban.  Tal vez habían hackeado su cuenta de internet y ahora tendría que lidiar con un engorroso tramiterío de recu...

Mi trabajo

La línea de producción está colapsada.  Hay mucho inventario por revisar, mucho catálogo por chequear, y nadie quiere hacer nada.  Es un bajón trabajar aquí, todos los compañeros tienen una cara que mejor ni te cuento.  Están haciendo campaña para desbancar al gerente porque -ya lo saben- se lo pasa en su oficina mirando páginas de internet y no toma decisiones, no arma reuniones, no hace una mierda.  Lo miro absorto cada vez que me llama a su escritorio, por alguna pregunta que termina en nada,  él distraído, yo pidiéndole un cafe a la secretaria que me hace un guiño cómplice y me lo trae con scons que ella misma prepara. Me recuesto -prácticamente- en el sillón de la oficina del jefe, mirando a mi alrededor el decorado, las ventanas, ese sujeto ahí enceguecido por la pantalla del monitor, yendo de aquí para allá en páginas absurdas, y todo el tiempo ignorándome por completo.  Aprovecho la comodidad de su oficina, el calor de este lunes lunático y la som...

Parque de diversiones

El presidente del club inauguró un parque de diversiones para mil personas en la manzana lindera y fue una fiesta para los vecinos.  Se agolparon en la entrada desesperados por ingresar y a mí, que ni me gustan los juegos, me regalaron accesos libres para ir con mis amigos.  Fuimos todos juntos a festejar la flamante inauguración de esta ampliación del querido club de barrio. -En fútbol andamos regular -dijo el presidente en su discurso, y la gente lo abucheó por un momento, pero redobló su promesa de levantar en lo futbolístico para el próximo año, y uno de los objetivos de la reciente apertura del parque de diversiones es juntar fondos para repatriar algunos valores que están jugando en el fútbol trasandino con importante éxito.  Del semillero del club han salido algunas figuras notables que hoy son noticia en todo el mundo.  Uno de ellos asesinó al referee que le cobró mal un penal, pero eso es otra historia, y desde luego no es la más alegre de recordar. El p...

El palo correcto

Ya era tiempo de dejar de preguntarse por las cosas.    Eso no conducía a nada y era sólo otra mierda.    Stephen King, «La Larga Marcha» El caddie me avisa que la pelota cayó al agua en el último golpe.  Yo lo miro incrédulo pero el público parece darle la razón porque murmura algo que no alcanzo a escuchar, desde aquí donde estoy, con el viento en mi cabeza y el ruido en los árboles.  Me inclino a recoger el tee, lo miro a los ojos y le devuelvo el palo.  Usé un hierro 3 para salir en este hoyo.  La gente avanza.  Nosotros, demorados, estudiamos la situación y anotamos las condiciones del tiempo para la salida de mañana.  El premio consiste en un viaje, me anoté de inmediato sin importar lo mucho que hacía que no practicaba. Mi turno se demora por los jugadores que nos anteceden, situación que invariablemente me pone nervioso.  El canto de los pájaros ahora, se vuelve molesto.  Quiero silencio, silencio absoluto. ...

Fachada de club

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Doble vía

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