Rufino lanzado (XVI)
Serenamente recostado en su habitación Rufino estudia un manual de instrucciones del último aparatito que compró. Un GPS. ¡Para qué habría de necesitar semejante artefacto este muchacho! Lo vio en vidriera y sin pensarlo sacó su billetera y entregó el dinero necesario. Se fue a su habitación como un niño chico con juguete distinto. Distinto y nuevo. Cero kilómetro. Eso le falta, un cero kilómetro, o un usado o algo en qué moverse y con qué perderse. Camina la ciudad y su nuevo orientador le resulta prácticamente inútil. Conoce todas las bocacalles, todos los atajos, todas las veredas y los nombres de las calles ya le resultan familiar. Sin embargo, en la soledad de su cuarto estudia el manual que le promete divertidas aventuras y encuentros inesperados, tal como el lo soñó alguna vez. Observa por la ventana de su habitación intentando divisar algún satélite de los que se vale su GPS pero le resulta difícil. En su pueblo el ci...