Rufino lanzado (VII)
La dueña de la pensión ve a Rufino fumando sentado en la mesa de desayunar y lo llama a su oficina, oscura y sucia. -Vení chiquito -le dice, mirando por debajo de sus anteojos. -Si doña ahí voy -responde él, levantándose rápidamente. -Me vas a pagar esta factura, ahí donde el kiosco de la vuelta ¿estamos? -ordena -Sí, voy ahora mismo. -Mejor, así no te olvidás cabezota. -le dice mientras le pasa el dinero y la factura. -Chau. Rufino sale a la calle, se encuentra un billete tirado en la vereda y sale feliz a cumplir el mandado. Lleva un dinero que no es suyo, una factura a pagar y algo para gastar. Entra en el kiosco, y mira la cola de gente pagando sus cuentas. Se ubica último como debe ser y observa al que está adelante. Es un trasero interesante. Mira de reojo si lo están observando y sigue en su tarea. Es una rubia de pantalones ajustados, que de repente se da vuelta y lo observa a los ojos. Tal vez se sentía incómoda con su presencia ahí tan atrás, tan cerca. Rufino espera. ...