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SIN TITULO (X)

X Nicolás lo supo desde un principio. Me vino a ver a mí que escribo este relato. Quién sabe cómo se enteró que quien había puesto unas trampas en su computadora era yo mismo. Me tomó de sorpresa porque no dejó suelto ni un sólo indicio de que estaba sobre la pista, jamás lo adiviné. Se enteró por boca de una amiga en común. ¿Quién podría estar detrás de esto sino alguien que lo sigue a sol y a sombra y que publica lo que él hace a cada momento, quién sino yo estaría vigilando sus movimientos y habría incluso hackeado su computadora para que la cámara web mostrara sus movimientos sin que él siquiera lo sospechara? Pensé que vendría a verme furioso pero no fue así. Estaba muy tranquilo y hasta una mueca de diversión se escurría por la comisura de sus labios, satisfecho de haber descifrado el enigma, de haber descubierto la trama, el secreto hilo que conducía al ladrón de su paz por estos meses que duró la persecución. -Entendeme, estoy preparando una tesis para el final de mi carr...

Amigos

Fumaba en el balcón y caminaba de aquí para allá nerviosamente como respondiendo a la luna furiosa de amarillo todo eso que daba vueltas en su mente. Discutía con ella, la increpaba, la insultaba. Quería cortar su rostro, si tuviera un cuchillo a mano lo habría hecho. Pero tenía que llegar al cielo, llegar hasta ella que pretendía ser una mujer encendida, una heroína fuera de cuadro, toda hermética en su armadura, toda lejana. Entró. Se dispersó en algunas tareas sin sentido pero seguía caminando de aquí para allá, buscando algo difuso, algo etéreo y transparente como el humo de su cigarrillo, como el cigarrillo que fumaron juntos a medias, a bocanadas, a quemarropa. Tecleaba unas palabras, y seguía con sus tareas, seguía de aquí para allá, ahora cortaba para sus hijos unas letras del periódico, ahora escribía en su computadora, llamaba la atención de sus amigos escribiendo frases que se leian igual de atrás para adelante que de viceversa para atrás. (Idiota, me hace equivocar). Lo...

Prensa

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García Be

SIN TITULO (XIX)

XIX Empezó a notar el frío y a mitad de cuadra había una farmacia abierta a cualquier hora de la noche. Pensó comprar un tranquilizante para dormir, cosa que hacía días no estaba haciendo reposadamente, sin sobresaltos, sin temer que su mundo se viniera abajo, sin pensar en su ahora ex-amigo que lo seguía a cada paso, que vigilaba sus movimientos en principio en internet, pero seguramente también en la otra vida, en la vida real. El farmacéutico era una persona conocida del barrio, amigo de todos, muy querible que siempre tenía un remedio para casi todos los males, exceptuando los del corazón, aunque también a veces ofrecía algunas tisanas para los pobres tipos como él, enfermo de traición y abandono. Detrás suyo, y para su desgracia, entró un hombre andrajoso y sudado que se puso a caminar de aquí para allá dentro de la farmacia mientras lo atendían a él. Quiso irse, pero fue justo ahí cuando mencionaron su número, no había más remedio que comprar. -Qué necesitás Nicolás? -preguntó...

SIN TITULO (VIII)

VIII En el supuesto caso que supiera tocar la guitarra iría a comprarse una como la de vidriera pero el problema es que no sabía, entonces no había caso, no había supuesto, no había guitarra. Siguió de largo hasta la próxima vidriera que vendía camisetas de rock y le llamó la atención una de los Sex Pistols, que le recordaba las andanzas de su padre que visitó Londres únicamente para estar cerca de ellos cuando todavía eran una banda. Se la compró a su padre. Le va a gustar pensaba mientras pagaba en la caja. Era una banda la que estaba detrás de aquella significativa angustia suya. Desde luego que había más de una persona y que su amigo y ese personaje del sobretodo eran los brazos ejecutores de aquella fantasmagórica lucha. ¿Ella también estaría en la organización? ¿Acaso estaba en esa plaza por pura casualidad, o había ejecutado también parte de aquella partitura macabra? Sentía que estaba exagerando, que de ninguna manera podría estar ocurriendo semejante locura. Intentaba ...

SIN TITULO (VII)

VII En su barrio se escuchaban sonidos de fanfarria, había un acto en la plaza cercana. La banda de música local estaba celebrando sus 40 años a todo trapo, tocando canciones de hace unos 50, pensaba Nicolás. Así se fue arrimando tal vez para distraerse, tal vez para entonar alguna, la que siempre le había gustado era Febo Asoma. Pero tuvo una muy grata sorpresa: ahí estaba ella. Era una chica que había ido al acto acompañada por desgracia, pero a él no le importaba en absoluto, solo quería observarla, mirarla de cerca y que ella lo mirara aunque sea una vez. Tenía una mirada cálida y dulce, entibiaba la fría mañana de invierno con su bufanda violeta y su abrigo blanco. Se fue olvidando del acto, de la fanfarria y de los metales, era todo oídos y ojos para ella. Se acercó hasta casi rozarla, intentaba ser nadie en ese momento que ella ni siquiera supiera que él estaba ahí. Quería borrarse, ser un hombre invisible para estar cerca, sentir su respiración, su aliento, su calor de...

Una mañana de invierno

A mi amigo Carlos Sarra Andrés subió al ascensor a media mañana, llevaba facturas para el mate y estaba contento porque lo estaban esperando. Era una entrevista de trabajo pero conocía a todos los que había allí en esa oficina. Era un lugar amplio con ventanales enormes, un tercer piso radiante de modernidad y espacio. Llegó a la oficina, algo nervioso golpeó la puerta y entró sin esperar. Sentía la presión del sistema de calefacción que se hacía notar y por suerte era así, allá afuera la sensación térmica apenas rozaba el cero grado. Un televisor también enorme de plasma recordaba que era época de espectáculos deportivos excepcionales. Nadie quería perderse el combate entre la pulga de Río Cuarto y el enano ese del gran País del Norte. Bueno muy bien -se dijo- todo sea por un trabajito- y se sentó frente al televisor a esperar, pero se ocupó muy bien de no levantar la perdiz. Quería pasar desapercibido, que lo atiendan en media horita. Observaba con detalle el lugar. Había perc...