viernes, 28 de mayo de 2010

SIN TITULO


II


Nicolás no salía de su asombro, estaba aterrado de pensar que había gente capaz de entrometerse en sus cosas, como observadores ocultos que ni siquiera le decían lo que estaba ocurriendo sino que él se enteraba casi sin querer. De todos modos, quizás no sería tan así porque si hubieran querido espiarlo jamás se habría enterado, eso es verdad. Pero en realidad su amigo no lo había dicho, él lo había deducido, fue también como un mensaje: "quedate piola, mirá que te estamos vigilando", o peor, "vos que pasás horas frente al monitor de tu máquina no te das cuenta que tenés agujeros de seguridad por todos lados."

Llamó por teléfono a un viejo compañero de clases, a quien no veía desde hacia mucho tiempo, de cuando hizo unos cursos aburridísimos de computación, que lógicamente le sirvieron para muy poco.

-Jorge, ¿cómo andas? -preguntó al teléfono.

-Bien, Nico, ¿y vos?

-Acá andamos, che, ¿no te apareciste más por la facu? -dijo él.

-Es cierto, es que no tengo un solo minuto de tiempo, de verdad. Estoy con mucho trabajo querido. ¿Qué se te ofrece?

-Mirá, estoy envuelto en un pequeño quilombo. Es un cyberquilombo diría yo. Te llamo porque vos entendías bastante del tema -argumentaba nervioso, buscando explicar cuanto antes lo que le sucedía.

-Si, no se a qué te referís, pero sí, de computadoras digamos estoy bastante entrenado -dijo Jorge.

-Creo que me están espiando, que tienen control, acceso, facilidad, uso y abuso de mi computadora conectada a internet. Me estoy volviendo loco -dijo Nicolás, serio.

-Nah, no puede ser, -contestó- ¿tanto así? ¿Pero qué: vos le dijiste tu clave a alguien? -preguntó.

-No, para nada, pero el otro día, hablando con un amigo por chat me pasó que otro amigo que estaba conectado se puso a hablar ¡de-lo-mis-mo! ¿entendés? ¡El tipo sabía de qué estaba hablando yo en ese momento! Además, lo peor de todo -decía levantando la voz como si así le fuera a entender mejor- es que es mi mejor amigo, ya no se también en qué andará este.

-Tengo que cortar Nico, te llamo en 10 minutos, o mejor hagamos así, yo paso mañana por tu casa y lo vemos ¿dale?

-Por favor.

-Ok, chau.

-Chau Jorge.

Nicolás se sintió peor. ¿Acaso no estaría también este contacto al corriente de lo que estaba pasando? ¿Cómo se le había ocurrido plantearle tan alegremente un caso así, algo tan delicado? ¿A ver? ¿Estudiaron juntos aquellos dos, se conocerían de algún lado? Hacía memoria, recordaba, "escaneaba" sus recuerdos buscando alguna, aunque sea remota, posibilidad de que eso fuera cierto.

Se iba a ir. Mañana, le diría "sí, está bien, nos juntamos a las seis" y a esa hora se iba a ir por ahí a hacer alguna cosa. Mejor si no estaba en casa, no quería dejarle el acceso libre a este otro maniático de las computadoras, que a lo mejor se encargaba de hacerle otro agujero y ya serían dos los que tenían control de lo suyo.